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El caso "Kitchen" ha suscitado polémica, y la investigación de los casos de espionaje entre altos cargos también ha tomado lugar en Euskal Herria. El último de los casos que ha salido a la luz es que el jefe de Seguridad de la UPV filtró a la policía información sobre un docente. Dicen que detrás de los casos de espionaje está la lógica de la competencia entre poderes, lo que ha encendido las alarmas. La UPV, sin embargo, lleva años colaborando con la policía (como tantas otras instituciones públicas) para dificultar la organización estudiantil: en casos de espionaje para obstaculizar la organización estudiantil, en colaboraciones para perseguir sistemáticamente a generaciones de militantes, o persiguiendo al personal que pudiera obstaculizarlas funciones y dinámicas de la universidad.

La UPV ha sido dirigida por varios rectorados y en todos los casos ha existido el abuso de los derechos políticos de los campus. Los agentes universitarios tienen contradicciones constantes con querer vender las universidades como caldo de cultivo del pensamiento crítico pero luego ejercer un papel de represor del pensamiento y de la actuación crítica. A la hora de determinar la escala de la represión, ha sido determinante la legitimidad y fortaleza de la militancia política, tanto dentro como fuera de los campus. Hoy por hoy, el contexto se está volviendo cada vez más autoritario y la organización política más periférica, lo que normaliza la anulación de los derechos políticos y la intensificación de la represión. Como consecuencia, tienen vía casi libre para ejercer algunas prácticas represivas, incluso algunas que no se habían visto anteriormente, como la apertura de expedientes. La imagen de un espacio crítico que alguna vez pudo tener la UPV ha desvanecido en la medida en que va adquiriendo fuerza como institución para la formación y el disciplinamiento de la fuerza de trabajo.

Las generaciones militantes jóvenes vienen denunciado desde años las trabas con las que se encuentran a la hora de hacer trabajo político. Ciertamente, está normalizada la idea de que quien opta por una organización independiente debe aceptar la violación sistemática de las libertades políticas. Por tanto, con la extensión del proyecto político del comunismo es imprescindible conseguir la legitimación de la militancia que lucha a favor del proyecto; hemos de situar la política real en coordenadas ajenas a las instituciones y recalcar la importancia de la militancia revolucionaria en esa labor.

Con todo esto, son totalmente denunciables las continuas trabas burocráticas que interpone de universidad, el aumento de la presencia policial en los campus, la apertura de expedientes contra los y las estudiantes, los casos de espionaje del profesorado... y exigir a este rectorado y a los anteriores la responsabilidad que les corresponde en todo ello. Para ello, en la medida en que es lícito y necesario luchar contra el modelo universitario que condena al proletariado a la miseria y enriquece a la burguesía, debemos promover la lucha de las generaciones jóvenes.