Este sábado Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) se movilizará contra el fascismo y el autoritarismo de los estados en Bilbo e Iruñea. Se espera que miles de jóvenes se movilicen, pero a parte de los resultados de la manifestación, es buen momento para poner en valor el trabajo realizado por la militancia de GKS.
En este momento en el que el fascismo se está convirtiendo en una tendencia en todo occidente, GKS está demostrando, entre otras cosas, que los eventos podrían desarrollarse de otra manera y que nuestro trabajo diario tiene implicaciones directas. Es sabido que el fascismo ha sido alimentado por la completa institucionalización de la izquierda y por la corrupción que de ella deviene. Un modelo alternativo, sin embargo, dificulta la expansión del fascismo. Hablamos del modelo militante que fundamenta GKS; el trabajo ideológico que barrio a barrio, pueblo a pueblo, realizan cientos de militantes está dando sus frutos. Están demostrando que la desafección provocada por la situación actual puede desplazarse hacia la izquierda, por lo pronto en el plano juvenil.
La cultura de la irracionalidad y el "sentido común" penetra en las redes sociales y la televisión. Podría parecer que la forma de actuar de la sociedad está totalmente dominada por esa cultura. El modelo que plantea GKS, y los movimientos populares en general, es muy diferente; se basa en recuperar la vitalidad en las calles y dar lugar a los debates y explicaciones sosegadas. Con ese objetivo se han dirigido los miembros de GKS a miles de jóvenes, explicando los porqués de la manifestación y ofreciendo claves para entender la situación actual. Esta forma de trabajo, junto con la determinación de hacer frente al fascismo cuando resulte necesario, está creando una contratendencia y tiene una perspectiva más hegemónica de la que se le presupone en un primer momento. Es decir, hay vida fuera de las redes sociales y ahí la correlación de fuerzas puede ser muy diferente.
Para terminar, a nivel internacional, no estaríamos metidos en un pozo si no fuera porque la derrota de la izquierda internacional nos ha metido ahí. El fracaso es absoluto: económico, institucional, social y cultural. Lejos de ser momento para la moderación, estamos inmersos en la época de los antagonismos. La oligarquía, mediante el fascismo, está reinventándose a sí misma y está redescubriendo sus fortalezas. De la mano de la socialdemocracia no iremos a ninguna parte; eso nos muestra el hundimiento progresivo de Pedro Sánchez y también las políticas que aplican en la dirección del autoritarismo de estado. La clase trabajadora debe reinventarse a sí misma y el comunismo nos da las claves para ello. El socialismo no está vencido, y mirándolo con perspectiva histórica, es más real que nunca que se trata de nuestra única opción para contruir una sociedad libre e igualitaria.
Para hacer frente al fascismo y al autoritarismo de los estados, nos veremos el sábado en Bilbo e Iruñea.