El sábado, en Bilbo e Iruñea, se reunieron más de 10.000 personas contra el fascismo y el autoritarismo de los Estados. Son movilizaciones significativas, ya que no es fácil que un movimiento político saque tanta gente a la calle. Más aún teniendo en cuenta que el Movimiento Socialista es un movimiento político nuevo, con pocos años de trayectoria. Es un movimiento que cada año reúne a más gente, y el carácter de dicho crecimiento es cualitativo. Y es que hacer de un movimiento comunista un referente entre los jóvenes no es nada fácil, y reunir a gente es, en la mayoría de los casos, fruto de un trabajo ideológico previo, no por inercia ni mediante la desideologización. Por tanto, cada movilización como la del 31 de enero supone un avance cuantitativo y cualitativo.
¿Dónde están las claves principales? Por un lado, en que el Movimiento Socialista sea cada vez más conocido entre mucha gente, debido al trabajo militante realizado durante años; y por otro, en la cualidad del trabajo militante. En cuanto a la primera, la afluencia de público adulto en las dos manifestaciones del sábado es fruto de la creciente influencia del movimiento. Está ganando presencia día a día, en la calle, en centros de trabajo, en medios o en redes, y eso tiene su efecto. En cuanto al segundo elemento, GKS está abordando una dinámica de trabajo adecuada entre la juventud. Un uso adecuado de las redes sociales, una campaña de agitación de calle muy grande y, sobre todo, un trabajo ideológico de tú a tú han hecho que miles de jóvenes acudan a las movilizaciones; y lo que es más importante, que hagan suyas tanto tesis comunistas como antifascistas. Esta es una contratendencia evidente en comparación con la cultura del irracionalismo que representa el fascismo. Y nos marca una hoja de ruta para bloquear el crecimiento del fascismo entre la juventud. Cabe destacar, además, que GKS es una organización cada vez más nacional, es decir, cada vez más proporcional en el territorio, tal y como lo habrán notado quienes han seguido la dinámica de la manifestación. Eso, y que GKS e IAS tienen un discurso y una práctica con potencial para llegar a generaciones jóvenes no politizadas previamente, tanto entre vascoparlantes como entre castellanohablantes. Hay mucho camino por recorrer, pero el potencial es enorme.
¿Qué retos afrontan a partir de ahora las organizaciones juveniles y estudiantiles GKS e IAS? En primer lugar, seguir extendiendo la conciencia antifascista y anticapitalista entre los sectores juveniles. Esta semana, IAS ha convocado movilizaciones para el 26 de febrero contra el fascismo y la guerra. Un paso más para activar la conciencia contra el fascismo y contra el autoritarismo de los Estados. También es importante crear y dar dinamismo a los espacios de encuentro y concienciación política de los jóvenes. Porque el capitalismo y el fascismo se fortalecen tanto con el individualismo como con la atomización, mientras que el comunismo necesita de un debate pausado y de puntos de encuentro. Sigamos extendiendo la ola antifascista y comunista entre la juventud; tenemos mucho por hacer.