Gabriel Rufián y Emilio Delgado, políticos de ERC y Más Madrid, ofrecerán una charla con la intención de reestructurar la izquierda a la izquierda del PSOE. De cara a las elecciones generales de 2027, quieren reforzar al máximo el espacio electoral de la izquierda del Estado español, previendo que, de lo contrario, la derecha va a obtener la mayoría inevitablemente. Sin embargo, no parece que este espacio "confederal" vaya a ser fácil de materializar, ya que miembros de la mayoría de los partidos interpelados se han mostrado contrarios a este movimiento: IU, Podemos, EH Bildu o la propia ERC.
El caso es que Rufián o Delgado se han dado cuenta de que la izquierda institucional actual ha perdido atractivo y que, en la actualidad, la extrema derecha se está convirtiendo en la principal tendencia sociológica. Se sabe que la izquierda institucional se ha convertido en un conglomerado de comparsas personalistas, condenadas a ser muletas del PSOE y sin ninguna visión hegemónica. Sometidas a modas ideológicas y vaciadas de militancia. La propuesta de Delgado y Rufián, sin embargo, supondría lo mismo: la formación de un nuevo partido que sería otra muleta del PSOE y que se desgastaría en unos años, volviendo de nuevo a la casilla de salida. Para algo más que eso estamos trabajando miles de militantes sin recibir nada a cambio.
Tenemos que hacer frente al fracaso total de la izquierda con cambios profundos y una perspectiva a largo plazo:
Para empezar, el PSOE no es un partido aliado. Es el principal responsable del fracaso de la izquierda actual e impulsor de una reforma autoritaria del Estado. Estamos en una situación en la que la izquierda se proyecta como expresión del sistema y del Estado, y la extrema derecha, en cambio, como antisistema y transformadora. Sin embargo, es evidente que las cosas no van bien para la clase obrera. La izquierda se resta así credibilidad a sí misma.
En segundo lugar, mirar a la política desde una perspectiva puramente electoralista es un grave error, pues hace que se abandone la construcción de fondo de la base militante. Así se encuentran la mayoría de los partidos de izquierda que hemos mencionado: sin base militante y llenos de arribistas y personalismos.
En tercer lugar, los partidos se encuentran vacíos de ideología política y sometidos a modas ideológicas. En pocas palabras, les falta por completo una visión marxista y de clase.
Hay otra forma de hacer las cosas y que es capaz de contrarrestar el crecimiento sociológico de la extrema derecha. Mirar a la cara al estado de cosas actual, para empezar, y profundizar en la construcción de movimientos basados en el crecimiento militante cuantitativo y cualitativo. La única alternativa que será capaz de afrontar la actual crisis capitalista es la construcción del Estado Socialista. Tenemos que configurar un movimiento que haga frente a las injusticias del capitalismo de raíz. Porque hemos visto que el fascismo se combate en la calle y con bases ideológicas sólidas: las grandes movilizaciones de GKS lo demuestran, así como la movilización en Iruñea contra Vito Quiles o la demostración de fuerza por parte del Sindicato Socialista de Vivienda contra el alcalde fascista de Badalona. Tanto entre jóvenes como entre adultos, nos toca girar a la izquierda el descontento hacia este sistema, y eso no vendrá mediante fórmulas electorales agotadas, sino gracias a la militancia revolucionaria.