Saioa Galarraga, Militante de Ikasle Abertzaleak FOTOGRAFÍA / Beñat Etxebarria
2022/11/02

Hemos charlado con Saioa Galarraga, militante de la organización Ikasle Abertzaleak, sobre el contexto educativo. Ponemos sobre la mesa, entre otros temas, la LOMLOE, el anteproyecto de la Ley vasca de Educación, el rumbo del sistema educativo y el papel que juega en todo ello la socialdemocracia.

La cuestión de la educación se encuentra en boga últimamente. El anteproyecto de la ley de educación de la Comunidad Autónoma Vasca, las reformas educativas… toman un lugar notorio en las agendas de los políticos. ¿A qué vienen todos estos procesos de reforma?

La educación se percibe como algo aislado de la organización social, de ahí que cueste tanto comprender el sentido de todas estas reformas. Sin embargo, si entendemos la educación como una rama más de la organización social, más bien como una rama fundamental, observamos que estas reformas se sitúan en el marco de una reforma más general.

Las reformas sociales, políticas y económicas se corresponden precisamente con la situación que vive el Capital, como podemos ver en otros diversos aspectos de la vida social: el deterioro generalizado de las condiciones laborales y vitales, la intensificación del control social… Por eso, en este sentido, la reforma educativa cumple también con la función de generar el modelo de proletariado que se adapte a las nuevas necesidades del Capital, así como la función de mantener la rentabilidad de estos sectores mediante los fuertes recortes que se realizan en tiempos de crisis sobre el ámbito público. La educación no es la excepción. Necesita adaptarse para ser una herramienta eficaz que siga dando frutos a cambio de un coste cada vez menor.

Poniendo el foco sobre la Educación Secundaria, ¿cuál es la dirección que está tomando sistema educativo?

Una de las principales funciones del sistema educativo es formar a la fuerza de trabajo. Esa formación comienza a transmitirse desde el inicio del proceso educativo, y en un momento donde la fuerza de trabajo se devalúa considerablemente, los planes de la educación sufren cambios, lo que comporta el descenso del nivel de cualificación, además de fortalecer otras funciones.

¿Cuáles serían esas funciones?

Hoy por hoy, podríamos resumir lo que está sucediendo en tres puntos. En primer lugar, la importancia de la transmisión del conocimiento está siendo mermada. Cuando decimos que el proceso educativo está vacío de contenido, es a esto a lo que nos referimos. Esto genera directamente un proceso de idiotización del alumnado, pues este cuenta con cada vez menos recursos para desarrollar el pensamiento crítico y para actuar de manera crítica frente a la moral competitiva e individualista impuesta y frente a la ideologización capitalista. El sistema educativo actual facilita los medios para crear ese sujeto incapacitado, aunque finja hacer justo lo contrario.

El alumnado, cuenta con cada vez menos recursos para desarrollar el pensamiento crítico y para actuar de manera crítica frente a la moral competitiva e individualista impuesta y frente a la ideologización capitalista

En segundo lugar, el centro escolar cumple cada vez más la función de centro de disciplinamiento. Mientras la educación se vacía de contenido, nos han vendido una pedagogía basada en «otro tipo de competencias», y, de esta manera, el proceso educativo se está convirtiendo de forma cada vez más evidente en un proceso que impone una determinada manera de actuar frente a la realidad que nos rodea.

En tercer y último lugar, me gustaría mencionar el carácter excluyente del proceso. Y es que es cierto que estos cambios y sus consecuencias no toman la misma forma y no suceden al mismo tiempo sobre la totalidad del estudiantado, y, efectivamente, el o la estudiante más vulnerable frente a los cambios es aquel con menos recursos económicos. El sistema educativo, en el momento en el que pierde el interés en dotar al alumnado de capacidades, el primero que deja fuera de dichas capacidades es aquel que en un futuro vaya a ser un sujeto no productivo. Esto sucede de forma directa e indirecta. Por un lado, el aumento del coste de la educación hace que esta se convierta en una herramienta que queda en cada vez menos manos, pero, por otro lado, el proceso educativo satisface en cada vez menor medida las necesidades del proletariado. Cada vez existe un vínculo menor entre el proceso educativo y un porvenir laboral no precarizado, y las familias más pobres no pueden asumir esa incertidumbre. Esto las lleva a abandonar el proceso educativo cuanto antes y las condena a empezar a trabajar bajo condiciones incluso peores. Así se construye una amplia capa de sujetos desprovistos de capacidades, condenados al aislamiento social.

Se construye una amplia capa de sujetos desprovistos de capacidades, condenados al aislamiento social

Mencionas que se han dado pasos hacia la conversión de los centros educativos en simples centros de disciplinamiento. ¿En qué formas concretas se percibe eso?

En los últimos años, han incrementado significativamente, entre otras, las normas arbitrarias, las medidas disciplinarias y las plataformas digitales cuya función es el control forzoso del alumnado. Incluso las libertades más fundamentales se ven fuertemente violadas: cada alumno o alumna debe justificar todos y cada uno de sus movimientos, pues hasta ir al baño se controla. Las plataformas digitales, que suponen el perfeccionamiento de esas medidas, tampoco traen nada que no sea la deshumanización del alumnado, ya que a través de ellas se lleva a cabo el estricto seguimiento de todos los movimientos mencionados, y, además, al alumno se le niega el derecho de pronunciarse al respecto de su actuación, pues se delega todo en sus padres. Si se violan las libertades fundamentales, qué decir de las libertades políticas: casi ni siquiera existen. Son muestra de ello todos los obstáculos con los que se tienen que enfrentar los alumnos para hacer solicitudes de huelgas o paros académicos, las expulsiones por su práctica política, los señalamientos, las amenazas académicas, etc.

En los últimos años, han incrementado significativamente, entre otras, las normas arbitrarias, las medidas disciplinarias y las plataformas digitales cuya función es el control forzoso del alumnado

Al referiros a la LOMLOE y al anteproyecto de la Ley vasca de Educación, decís que cristalizan la dirección del sistema educativo. ¿En qué forma ocurre esto?

Respecto a la LOMLOE, querría mencionar los cambios que propone en el currículum y la evaluación. En relación al contenido, se han creado asignaturas como la de «Digitalización», y se han desplazado otras como Filosofía. Se ofrece la opción de cursar las materias telemáticamente, de manera que los centros con más recursos se han fortalecido, mientras que los más pequeños han quedado en una situación de vulnerabilidad. Se exige que el estudiantado y el profesorado tapen los agujeros del proceso educativo que plantea el sistema educativo: ejemplo de ello son los planes de refuerzo que se proponen (en este plan, los y las estudiantes que suspenden alguna asignatura están obligados a asistir a las clases de refuerzo. Al mismo tiempo, el plan también obliga al profesorado a trabajar en jornada partida, pues estas clases, por lo general, toman lugar por la tarde). La indefinición cada vez mayor de los criterios de evaluación, así como la desaparición de los exámenes extraordinarios, entre otras cosas, suponen que la evaluación sea totalmente subjetiva, y por lo tanto, que los estudiantes más pobres sean expulsados lo antes posible del proceso educativo. Se incentivan propuestas como la del «bachillerato general», que han sido creadas para introducir al alumnado directamente al mundo laboral (quien haya realizado el bachillerato general no podrá acceder a la selectividad).

La ley de la CAV sería un calco de la LOMLOE. En el currículum no propone más que cambios superficiales, y además de eso, es preciso subrayar que apuesta por las escuelas concertadas, es decir, profundiza aún más en la segregación.

El anteproyecto de la Ley vasca de Educación ha generado gran inquietud en la comunidad educativa. ¿Cómo lo interpretáis?

Al materializar todos los cambios estructurales que se han llevado a cabo en el sistema educativo durante las últimas décadas (procesos de reforma que atentan directamente contra la clase trabajadora), la correlación de fuerzas no ha estado del lado de quienes han luchado contra los cambios. Con ello, se ha evidenciado, entre otras cosas, la incapacidad de acción de la comunidad educativa, y se han abierto las puertas para la transformación de la educación. Dicho de otra manera, a falta de una fuerza política antagónica, o debido a los límites de su capacidad, las reformas educativas y la asimilación de estas han golpeado duro a la comunidad educativa. La imagen que tenemos hoy es la de una comunidad educativa desarticulada: despolitizada y sin capacidad ni discurso para constituirse como fuerza antagónica real. No obstante, como consecuencia de las nuevas reformas y de la coyuntura, también se ha activado un sector que en los últimos años se había mantenido en un segundo plano.

La imagen que tenemos hoy es la de una comunidad educativa desarticulada: despolitizada y sin capacidad ni discurso para constituirse como fuerza antagónica real

Me refiero a quienes, ante los cambios mencionados, han mostrado su desacuerdo y la voluntad de tomar las calles. Aun así, a la despolitización y falta de estrategia que he mencionado anteriormente, hay que añadirle que hablamos de leyes supuestamente progresistas propuestas por el «gobierno más progresistas de la historia». Esto dificulta la articulación de la oposición, como queda claro en el ejemplo de la CAV: la ley, creada tras la colaboración de cuatro partidos políticos, queda blindada. En ese sentido, en el anteproyecto de la Ley de Educación que habéis mencionado, así como en el acuerdo educativo realizado previamente, lo que más centralidad ha tomado ha sido el mismo proceso, y no su contenido. Frente a la amenaza ineludible de los recortes, lo único que podían hacer las reformas es empeorar aún más las condiciones educativas, aunque ese empeoramiento afectara directamente a la comunidad educativa. Por esa razón, se ha puesto el foco en el proceso legislativo y no en el contenido de la ley o lo que pudiera suponer la reforma, para que así no se alborotara la comunidad educativa. Y esto trae consigo la asimilación de una reforma que perjudica el sistema educativo, dentro del caballo de Troya del acuerdo histórico.

A pesar de que el juego entre sindicatos y partidos políticos evidencia la importancia del proceso y su carácter histórico, su único objetivo no es mantener la paz social. En tanto que distintos partidos políticos establecen y aprueban medidas perjudiciales para el proletariado, necesitan de esa falsedad para justificarse a sí mismos, lo que evidencia la incapacidad del programa socialdemócrata para defender los intereses de la clase trabajadora.

Has mencionado los límites de las políticas de la socialdemocracia. ¿Cuáles son esos límites?

Toman como punto de partida una concepción o comprensión distinta del sistema educativo. Reivindican que el sistema educativo actual, como institución neutra, puede ser la herramienta que lleve a la sociedad a la excelencia. Sin embargo, los partidos de izquierdas asumen también que esta tiene agujeros que hay que remendar, pero creen que, una vez hecho esto, el sistema educativo se convertirá en el instrumento para construir un futuro mejor. Presentan sus políticas con esos objetivos, con el fin de reparar los errores del sistema educativo y de mejorarlo.

Reivindican que el sistema educativo actual, como institución neutra, puede ser la herramienta que lleve a la sociedad a la excelencia

Pero no es la excelencia lo que nos trae el sistema educativo de hoy en día; al contrario, la educación se traduce en un proceso de adecuación a un modelo de vida que es y será cada vez más pobre, cuyo único objetivo es disciplinar al alumnado para que acepte las condiciones de vida del futuro y se adapten a sus exigencias. No es el motor de un futuro mejor.

Además de eso, en estos tiempos de crisis, en los que la inversión pública se recorta día a día, la educación no supone una excepción. No es una institución aislada, y en consecuencia de los recortes, por lo general cada vez son menos los recursos dirigidos al sistema educativo. La socialdemocracia tiene aspiraciones cada vez menores de fortalecer la educación: no les queda tela ni para remiendos. Los efectos del deterioro del sistema educativo quedan a la vista: por ejemplo, ahí vemos la pérdida de la universalidad del derecho a la educación, el cierre de centros o la segregación.

Por lo tanto, el debate no puede centrarse en las diversas modalidades del sistema educativo actual. Un cambio u otro del sistema educativo no liberará a la educación de las funciones que cumple, ni la convertirán en la herramienta para la construcción de un futuro mejor. Es necesario comenzar a construir una propuesta que supere el modelo actual, una propuesta que venza las contradicciones del sistema educativo; necesitamos de una propuesta de calidad, gratuita y universal. Para ello, es imprescindible no caer en la trampa de la socialdemocracia y construir una comunidad educativa que haga frente a la agenda oportunista de los sindicatos que entienda como horizonte real la construcción de un sistema educativo que funcione de verdad como motor de la sociedad.

Es imprescindible no caer en la trampa de la socialdemocracia y construir una comunidad educativa que haga frente a la agenda oportunista de los sindicatos que entienda como horizonte real la construcción de un sistema educativo que funcione de verdad como motor de la sociedad

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