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El fascismo ha tomado su espacio. Es la cara más cruel del capitalismo; la guerra, la miseria, el autoritarismo y los discursos de odio. La máscara de la democracia molesta a la oligarquía en tiempos de crisis. Además, a medida que la reacción se va extendiendo, permite al fascismo encarnarse en formas autoritarias de gobernanza; EEUU o Israel son los ejemplos más claros de ello. Entre los jóvenes, hijos de la gloriosa clase media, la frustración y la rabia se van extendiendo rápidamente. Han comprado el discurso "radical" del fascismo bajo la excusa de creer que van a revertir la situación actual. Pero a través de esos discursos excluyentes se están estableciendo bases ideológicas para que sea posible repartir las ganancias entre aún menos gente. Y el inmigrante que tanto odian quedará fuera de esa división, sí; pero también la mayoría de ellos. Además, el objetivo del fascismo es claro: dividir al único sujeto (la clase obrera) que realmente puede revertir la situación, y, de hecho, privarle de derechos políticos para que no haya un quién y un cómo para construir una alternativa al capitalismo.

La manifestación de GKS viene a señalar el horizonte en esta encrucijada, que marca hacia la derecha o hacia la izquierda, para orientar el futuro de la sociedad. Porque hay que entenderlo como una propuesta política para expandir la conciencia y la organización antifascista entre miles y miles de jóvenes. Y es que en Euskal Herria el sujeto antifascista se está construyendo en términos radicales y de compromiso político, tomando como principio la independencia política. La juventud está comprendiendo en su complejidad el fenómeno del fascismo y de la reacción, y está articulando una respuesta de masa que nos permitirá afrontarla política e ideológicamente de forma real. Queremos poner límites a la expansión del fascismo y contraponer una alternativa al sistema que lo sustenta; una sociedad comunista sin opresión ni explotación.

Me gustaría resumir cuatro mensajes claros planteados a través de la movilización. El primer mensaje, a Euskal Herria: el antifascismo se está organizando en las calles, en los Gaztetxes, en los centros de trabajo, en los pueblos y barrios y en los colegios. Porque hemos elegido responder al auge del fascismo con organización, compromiso y valentía, ya que somos miles y miles los jóvenes que no caemos en el discurso del fascismo y tenemos conciencia contra el capitalismo. Todo aquel que quiera sumarse y participar, tiene las puertas abiertas. El segundo es un mensaje internacionalista que va más allá de las fronteras de Euskal Herria: con esta movilización contra el fascismo y el capitalismo nos gustaría poner nuestro grano de arena para revivir la ilusión en la clase obrera y sobre todo en la izquierda revolucionaria, y extender la lucha territorio por territorio. A esos que, en el desierto que ha dejado la izquierda institucional, se han hartado de promesas de migajas y de la política del mal menor, les decimos que hay una alternativa. Y tendemos la mano a los agentes de izquierda, para ir de la mano en la lucha contra el fascismo. El tercer mensaje, a los fascistas: estamos en las calles, estamos en los pueblos, y tenemos intenciones claras. Somos un obstáculo consciente y organizado en la difusión de la reacción, no utilizaréis a Euskal Herria para vuestro espectáculo; no estabilizaréis vuestros discursos racistas, clasistas y machistas. No al menos sin nuestra resistencia. El cuarto y último mensaje, a los políticos profesionales: lleváis mucho tiempo alimentando el contexto que hace fuerte al fascismo y menospreciando y criminalizando toda organización y lucha fuera de las instituciones, pero la juventud trabajadora está haciendo su propio camino.

Con todo ello, que reciban la fuerza de esta movilización todas las personas migrantes, mujeres y jóvenes trabajadoras; el proletariado, los antifascistas. Los de aquí y los de allá. Que se fortalezca la organización en Euskal Herria, y también más allá de sus fronteras. Y que reciban el clamor de la manifestación también los fascistas vascos; los reaccionarios españoles y franceses, los grupos fascistas y escuadristas, los partidos de extrema derecha, los partidos políticos que menosprecian y criminalizan la organización comunista y antifascista, esos que blanquean a EEUU o a Israel, todos los propagandistas que están trabajando para disfrazar de democracia a la UE y a la OTAN: ¡vamos a combatir el fascismo y los estados autoritarios!

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