Ainhoa Vidal y Nadia Pérez militantes de ITAIA FOTOGRAFÍA / Erik Aznal
2020/11/14

El pasado 20 de octubre se presentó la Organización Socialista de Mujeres para «materializar la liberación de las mujeres trabajadoras en el camino de la construcción de una sociedad sin opresión». Para poder lograr este objetivo, consideran necesario identificar cada opresión concreta que sufre la mujer trabajadora y analizar qué función desempeña ésta en el seno de la estructura económica capitalista, desarrollando de esta manera los medios políticos para hacer frente a la opresión. Con motivo de la llegada de tiempos oscuros, ITAIA ha optado por la «organización política socialista».

Dos años después de la creación de ITAIA, con la adopción de una nueva forma organizativa, las militantes de ITAIA han tomado la decisión de organizar la defensa de las mujeres trabajadoras por comarcas. «Porque la única posibilidad de organizar la emancipación real de las mujeres trabajadoras es la construcción del modelo de relación socialista». De ello y de más hemos hablado en la siguiente entrevista con Ainhoa Vidal y Nadia Pérez, militantes de ITAIA.

Ya han transcurrido dos años desde aquel otoño de 2018. Pusisteis sobre la mesa una herramienta para abordar la problemática de género desde la identidad proletaria y desde una perspectiva integral. En sus inicios tomó forma de un blog, a falta de un lugar en el panorama político de Euskal Herria.

A.V. La creación del blog ITAIA fue consecuencia de una reflexión de mujeres de numerosos lugares de Euskal Herria. La necesidad de socializar nuestros debates internos nos llevó a emprender este blog y desde el principio nuestro objetivo ha sido hacer nuestra aportación a los debates que estaban sobre la mesa y plantear nuevos temas de discusión, procurando responder a esta problemática con la mayor eficacia posible.

El mayor movimiento que aborda el asunto de la mujer, el feminismo, ha tomado una fuerza especial en los últimos años y se ha podido ver que causa de la realidad concreta, dispone de una gran capacidad movilizadora. Al contrario, nosotras hemos identificado su falta de propuestas para realizar cambios reales, por lo que en esta situación política, nuestro objetivo ha sido difundir otro tipo de ideas. No situamos el problema solo en el feminismo, sino en la deriva en la que se ha encontrado un sector amplio de la izquierda en los últimos años, y por tanto, en los planteamientos de estos sectores. En esta situación, nos parece claro que aunque el feminismo haya adoptado formas autónomas, se ha convertido en la base central de muchos movimientos de izquierdas. Las escuelas teóricas que inspiran al feminismo no nos han saciado; sus planteamientos estratégicos tampoco coinciden con los nuestros. Esto no significa que a nivel táctico no vayamos a colaborar en ciertas luchas, sino que nuestra aportación teórica a estas y el horizonte estratégico que les marcaremos serán distintos.

«Las escuelas teóricas que inspiran al feminismo no nos han saciado; sus planteamientos estratégicos tampoco coinciden con los nuestros»

N.P. Aunque el feminismo en nuestra sociedad se entienda como un movimiento que lucha por «la igualdad de mujeres y hombres», tiene unos principios políticos claros, a pesar de englobar distintas corrientes. La problemática femenina se conceptualiza en el marco del patriarcado, a saber, se entiende como un aspecto autónomo de la vida social, aunque esta se encuentre en intersección con otras opresiones y realidades. Esto conlleva dos consecuencias políticas evidentes: se identifica una estructura autónoma de poder patriarcal y se define como sujeto de lucha la «mujer», en general. Nosotras, en cambio, tras un análisis de la realidad en la que vivimos, interpretamos las opresiones como parte de la dominación burguesa, es decir, como formas concretas de explotación, formas de dominación que aparecen subordinadas a la acumulación del capital, que es el objetivo de la sociedad capitalista. En consecuencia, por una parte identificamos la mujer trabajadora como sujeto oprimido, aunque sus consecuencias sociales puedan afectar a todas las mujeres. Situamos, por tanto, el sujeto de lucha en la clase trabajadora conjunta, ya que es este el único sujeto con potencialidad para acabar con el sistema.

«Nosotras, en cambio, tras un análisis de la realidad en la que vivimos, interpretamos las opresiones como parte de la dominación burguesa, es decir, como formas concretas de explotación, formas de dominación que aparecen subordinadas a la acumulación del capital, que es el objetivo de la sociedad capitalista»

Si analizamos el contexto general, se ve que estamos viviendo un nuevo ciclo económico basado en crisis y que esto pone sobre la mesa la oportunidad de abrir un nuevo ciclo político. Las oportunidades económicas que existieron en países del centro en las décadas anteriores ya no existen; vivimos en un momento de recesión de las condiciones económicas, un momento de proletarización. Vemos claramente que las condiciones de vida de las generaciones anteriores no serán las nuestras y que esto plantea terreno a nuevas posiciones políticas. Se está dando una redefinición de principios políticos relacionados al movimiento obrero, pero que traen su propia modernización. El Movimiento Socialista responde a esta realidad.

No se puede comprender el recorrido de ITAIA sin considerar el desarrollo del mismo Movimiento Socialista. ¿Qué lugar ocupa ITAIA en el Movimiento Socialista?

N.P. Como hemos dicho, el desarrollo del Movimiento Socialista y el de ITAIA van completamente de la mano y no se pueden entender por separado. ITAIA perdería su sentido a falta de una unidad estratégica que tenga como objetivo la construcción de una sociedad sin explotación ni opresiones, y justamente eso es lo que es el Movimiento Socialista.

«ITAIA perdería su sentido a falta de una unidad estratégica que tenga como objetivo la construcción de una sociedad sin explotación ni opresiones, y justamente eso es lo que es el Movimiento Socialista»

A.V. En este sentido, analizando la integridad de la sociedad y su forma de dominación, es claramente identificable qué posición ocupa la explotación y las opresiones, a qué le responden y cómo repercuten en nuestra sociedad. La dominación capitalista crea numerosas subjetividades dentro de la clase trabajadora dividiéndola social y políticamente. Pero al mismo tiempo, deja entrever que cada opresión responde a una causa dentro del capitalismo, que cumple alguna función, y por lo tanto, que la manera de terminar con las opresiones pasa por superar el mismo sistema. Siguiendo esta lógica, la opresión de las mujeres toma una posición central para el capital; ITAIA quiere responder a esta. Nuestra labor se basa en vincular a la mujer a la forma organizativa para abolir el capital, es decir, nuestro objetivo es que la mujer trabajadora se convierta en activo militante y se una a la lucha de clases. Para ello, es necesario realizar actuaciones para mejorar las condiciones de vida de las mujeres trabajadoras y así crear y garantizar capacidades militantes.

«Nuestra labor se basa en vincular a la mujer a la forma organizativa para abolir el capital, es decir, nuestro objetivo es que la mujer trabajadora se convierta en activo militante y se una a la lucha de clases»

Recientemente habéis tomado el carácter de organización. Ya en las declaraciones de vuestro primer aniversario anticipasteis que el portal digital podría encontrar sus límites al poco tiempo. Esto parece ser así, ya que habéis dado el paso de convertiros en organización para atajar las formas de opresión de la mujer.

N.P. Desde el principio veíamos que la labor ideológica no era más que un momento del proceso de liberación de la mujer, que tiene que ser constante, pero no su integridad. En cambio, con el fin de darle una solución a esta problemática y desarrollar propuestas tan efectivas como posible, ha sido necesario desarrollar este momento teórico y socializarlo.

Sin embargo, ha transcurrido un tiempo, nuestras ideas van desarrollándose progresivamente y al mismo tiempo, el momento histórico nos ha puesto sobre la mesa la urgencia de dar un paso cualitativo más. En este contexto de reajuste del capital, las condiciones vitales y laborales empeoran constantemente, y la realidad de la mujer trabajadora encrudece aún más: vivimos las más precarias relaciones laborales, la violencia habita en nuestra vida cotidiana, nuestra carga de trabajo nos condena al aislamiento social y político… y en este momento, todo esto se acentúa más. Lo que hemos vivido durante el confinamiento es ejemplo de ello.

A.V. En esta situación, hemos optado por convertir ITAIA en una organización para hacer nuestra aportación a la libertad de la mujer trabajadora, para ir organizándonos de comarca en comarca. Así, nuestro objetivo es adecuar nuestro trabajo al contexto actual y multiplicar nuestras fuerzas para poder responder a cada fenómeno de opresión de la manera más positiva posible.

«Hemos optado por convertir ITAIA en una organización para hacer nuestra aportación a la libertad de la mujer trabajadora, para ir organizándonos de comarca en comarca»

Aunque como organización sea nueva, más allá de reflexiones teóricas, también habéis llevado a cabo actuaciones para crear comunidad. Entre ellas, el año pasado celebrasteis en Azpeitia el encuentro de mujeres socialistas (Emakume Sozialisten Topaketak). ¿Qué aprendizajes extraéis de este proceso?

A.V. Este trabajo ideológico de los últimos años ha exigido abrir y ampliar cuanto más posible nuestros espacios de debate y reflexión. Para ello, hemos ideado otras herramientas, tanto espacios de formación, materiales didácticos y entre otras cosas, como bien decís, el encuentro entre mujeres socialistas. Este evento del año pasado fue de especial importancia, por una parte, porque nos dio la oportunidad de juntar a militantes que trabajan con nuestras mismas tesis y realizar debates conjuntos, los cuales dieron como resultado aportaciones significativas. Y por otra parte, nos sirvió para acercarnos a gente nueva y realizar debates teórico-políticos entre todas. Por lo tanto, la valoración es muy positiva el encuentro, nos abrió nuevos caminos y desde entonces, hemos trabajado en consolidar estos caminos. El resultado ha dado luz en las últimas semanas.

En ese sentido, en los últimos años se ha hablado mucho sobre las consecuencias del 8 de marzo y la cuarta ola feminista. El pasado 8 de marzo respondisteis a esta tendencia recalcando por encima de todo la necesidad de poner en marcha herramientas organizativas para convertir a la mujer trabajadora en sujeto político. Las presentaciones han sido bien acogidas en distintas comarcas. ¿Qué valoración hacéis?

N.P. Durante los años anteriores también hemos tenido ocasión de dar charlas en distintas comarcas, y la respuesta ha sido, en general, muy positiva. Al contrario, estas presentaciones tenían una importancia real porque demuestran que la gente está dispuesta a escuchar cuáles son la organización y el planteamiento que proponemos y que está dispuesta a reflexionar, más allá de expresar su disposición para escuchar meramente nuestras posiciones. En el presente contexto económico-político, somos cada vez más quienes definimos la organización socialista como prioritaria para enfrentarnos a la situación actual.

«Estas presentaciones tenían una importancia real porque demuestran que la gente está dispuesta a escuchar cuáles son la organización y el planteamiento que proponemos y que está dispuesta a reflexionar, más allá de expresar su disposición para escuchar meramente nuestras posiciones. En el presente contexto económico-político, somos cada vez más quienes definimos la organización socialista como prioritaria para enfrentarnos a la situación actual»

Además, es digno de mencionar que en estos tiempos revueltos, en pleno estado de alarma y con el miedo causado por la pandemia, ha sido impresionante la cantidad de gente que se ha acercado a nuestras presentaciones; esto nos lleva a reflexionar en positivo. A partir de ahora, debemos valorar, como hemos dicho antes, cuál es nuestra capacidad real de organizar esta gente, o bien, qué opciones tenemos para su vinculación política, más allá de participar en nuestras dinámicas o movilizaciones.

Las hipótesis que están sobre la mesa respecto al futuro son la aceleración de la crisis del capital, la reorganización de los procesos de producción y el modelo social autoritario. ¿Cómo se introduce en esta la problemática de la mujer trabajadora y qué propuestas tenéis entre manos?

A.V. Como había mencionado, nos situamos en un contexto de crisis, en un reajuste del capital que históricamente se ha pagado mediante la reorganización de la explotación del trabajo. Esta reorganización trae consigo el detrimento de las condiciones vitales y laborales de la clase trabajadora conjunta, y para materializarlo, hace falta que los modelos de sociedad sean más autoritarios, lo cual acarrea un control social para someter a una clase trabajadora cada vez más proletarizada.

Se ve con obviedad en la situación de la mujer trabajadora y también durante el confinamiento: si somos el sujeto que en general vivimos de las más precarias relaciones laborales, en épocas de crisis esto se verá de manera más atroz con el desempleo generalizado, la eventualidad y el ascenso de las jornadas parciales. Nuestra clase está condenada a la pobreza estructural porque estas formas de relaciones laborales nos crean la imposibilidad de consumir los recursos que necesitamos para vivir. Además, las mujeres nos situamos en la primera línea de todas y cada una de las formas de servicio asistencial, tanto en el trabajo doméstico como en el sector laboral y los servicios feminizados. La restricción de la garantía social de estas trae consigo su mercantilización y privatización, esta última en un doble sentido: en el sentido de que la gestión de estos servicios es privada o concertada y en el sentido de que esto ocurre en casa, o sea, tiene un carácter privado. Claro, esto se le añadirá a la carga de trabajo anterior de la mujer trabajadora. Y esta situación de dependencia económica y aislamiento social y político nos situará también en primera línea del carácter violento que se acentuará en la sociedad, viviéndolo en nuestra propia piel. El modelo de vida de la mujer trabajadora, al igual que de la clase trabajadora, está condenada a la miseria, y es urgente darle una respuesta.

N.P. Nuestra lucha debe ser aquella que neutralice las funciones que cumple la opresión de las mujeres trabajadoras; la labor que desarrollará ITAIA, la cual procuraremos desarrollar en todos los espacios que permitan nuestras capacidades, dará respuesta a todo fenómeno de opresión que vivimos en la actualidad. En concreto, ahora que se acerca el 25 de noviembre, trabajamos en este carácter violento de nuestras vidas, situando la violencia machista respecto a la integridad, señalando sus raíces e intentando desarrollar mecanismos para darles respuesta. Y a partir de ahora también seguiremos tratando de encontrar y desarrollar los mejores mecanismos para responder a los fenómenos cotidianos, siendo nuestro horizonte alimentar al proceso socialista.

«En concreto, ahora que se acerca el 25 de noviembre, trabajamos en este carácter violento de nuestras vidas, situando la violencia machista respecto a la integridad, señalando sus raíces e intentando desarrollar mecanismos para darles respuesta»

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