Nos están llegando imágenes de incendios por todas partes. En el Estado español se están produciendo los mayores incendios de su historia, y no podemos olvidar las imágenes de Las Landas. Vemos estos fuegos todos los años, eso no es nada nuevo, pero nos debería preocupar esta situación: cada año se están produciendo más y más incendios y las temperaturas están subiendo. La crisis climática y el calentamiento global son fenómenos que no se pueden negar. La situación se está volviendo insostenible y el capitalismo es la causa de que todo esto ocurra.
¿Por qué decimos que es el capitalismo el que crea esta situación? Primero porque el modelo capitalista de producción se basa en la ganancia privada y en la anarquía del mercado. Esto abre paso a una producción irracional y descontrolada, provocando una relación absolutamente desequilibrada e irresponsable entre nosotros y la naturaleza. Segundo, porque detrás de muchos de estos fuegos hay intereses económicos. La quema de muchos bosques y terrenos es conveniente desde un punto de vista capitalista para, después, poder hacer negocios en estas tierras. Hay muchas parcelas agrícolas y ganaderas que se están perdiendo por los incendios, pero lo que es una pérdida para unos puede ser una fuente de negocio para otros. Y tercero, porque los servicios públicos no disponen de recursos suficientes para hacer frente a los incendios. No destinan recursos suficientes ni a la prevención de incendios ni a los cuerpos de extinción.
Son muchos los gobiernos capitalistas que niegan la crisis climática y que han estado haciendo recortes. El fascismo quiere echar la culpa de lo que está pasando al ecologismo. La justificación la han dejado para otra ocasión. Y es que son el fascismo y la extrema derecha quienes han promovido las políticas capitalistas más salvajes. Los que anteponen la "libertad" de mercado y los principales responsables del desmantelamiento del sistema público. Como es obvio, la socialdemocracia tampoco es una solución para nada. Los años de gobiernos socialdemócratas lo atestiguan. Dan por bueno el capitalismo y son incapaces de conseguir cambios de raíz. Todas estas carencias quedan patentes cada vez que se producen catástrofes ecológicas.
Todo ello exige un cambio radical: una planificación general, racional y supeditada a las necesidades de la clase trabajadora sobre los recursos y la economía. Que promueva una relación sostenible y a largo plazo entre el ser humano y la naturaleza y garantice la protección de los ecosistemas. Un sistema público potente que aglutine todos los recursos necesarios y priorice a la clase trabajadora. Tenemos que abrirnos paso al socialismo antes de que sea demasiado tarde. Es importante estar en primera línea ante todo lo que está pasando, apoyar a la clase trabajadora, proteger los ecosistemas y defender los recursos públicos. Sólo así lograremos extender la conciencia socialista, absolutamente necesaria para hacer frente a la emergencia climática.