EDITORIAL / Vivienda

Crisis de vivienda y conciencia de clase

2026/10/01

La cuestión de la vivienda ha estallado. Tarde o temprano tenía que hacerlo. Si miramos con perspectiva a largo plazo, podemos decir que este problema va a ser cada vez más grave, porque las próximas generaciones van a tener cada vez más difícil el acceso a una vivienda. La generación de nuestros padres tuvo, en gran medida, la posibilidad de comprar una vivienda. Cierto es que parte de nuestra generación vive de las rentas de sus padres, aunque no toda, por supuesto. La mayoría de nuestros descendientes no tendrán ni ayuda ni herencia de sus progenitores. Las cosas tendrán que cambiar mucho para dar salida a esta situación.

La acampada en la plaza del Sol comenzó tras el desahucio de Mari Carmen, y la coalición de Gobierno ha presentado dos decretos sobre la problemática de la vivienda. Pero no esperamos gran cosa de ellos. Así, la acampada de Sol ha continuado y se han llevado a cabo movilizaciones en varias capitales del Estado español. Aquí, el Sindicato Socialista de Vivienda de Euskal Herria y la Red de Sindicatos de Vivienda también han realizado convocatorias conjuntas para este viernes.

El Movimiento Socialista de Euskal Herria ha hecho tres reivindicaciones en esta cuestión: acabar con la especulación, expropiar las propiedades de los especuladores y sacar la vivienda de la lógica del mercado y que responda a una planificación. El acceso a la vivienda debe estar garantizado, tal y como debería estarlo la educación o la sanidad. Y es que la vivienda debe ser asequible y de calidad. Es verdaderamente sangrante que en pleno siglo XXI este problema siga sin resolverse.

Solo nos queda luchar. Si todo este contexto de movilización ha surgido ha sido gracias a la lucha, y las mejoras en beneficio de la clase trabajadora se concederán solo si hay movilizaciones. Alegra ver a una nueva generación de jóvenes tomando las calles y demostrando que sacan lecciones de los errores del pasado. Necesitamos movimientos amplios, participativos y variados. Necesitamos un movimiento popular fuerte y movilizado. Pero lo más necesario y lo que supone un paso adelante es la creciente presencia de organizaciones comunistas con conciencia de clase. El tiempo de los atajos ha llegado a su fin, han fracasado Podemos, Sumar y demás. Poco a poco va tomando cuerpo la alternativa revolucionaria, aunque este proceso vaya a durar años. Que todo lo que está pasando estos días sirva para extender la conciencia de clase.