Ayer se disputó el partido entre España y Francia dentro de la Copa del Mundo de fútbol masculino. Fue mucho más que un simple partido de fútbol. España se clasificó a la final y en los próximos días en Hego Euskal Herria tendremos que soportar una campaña españolista. Y es que ya hay en marcha una gigantesca campaña liderada por partidos españolistas y medios de comunicación de masas.
El partido de ayer fue uno de esos acontecimientos que demuestran que el fútbol de élite y la política son inseparables. De hecho, el entrenador de la selección francesa es de origen vasco y en la selección española juegan varios vascos. Mientras tanto, estos dos países niegan la autodeterminación de Euskal Herria y la oficialidad de la selección vasca. Los dos Estados, Francia y España, están denegando la voluntad democrática de miles de ciudadanos. Más allá de que el fútbol sea un espectáculo, también es conductor de ideas políticas e identidades. Esto lo aprovechan a su antojo las autoridades españolas y francesas para difundir ideas excluyentes y perpetuar, entre otras, la opresión nacional de la clase trabajadora vasca.
En Hego Euskal Herria toda esta cuestión está en boca de muchos. Para hacerse una idea, ayer mismo el periodista Jon Artano preguntaba al entrenador Jagoba Arrasate por este tema. La cuestión era la siguiente: en las calles de Hego Euskal Herria se ha normalizado el uso de las camisetas de la selección española, sobre todo entre los jóvenes. Algo impensable hace unos años. Como se ha dicho anteriormente, la presencia de varios jugadores de origen vasco habrá influido en ello, ya que entre ellos hay jugadores del Athletic o de la Real Sociedad. Sin embargo, detrás de este fenómeno está el cambio de la situación política en Euskal Herria. El conflicto político se ha calmado mucho, ha bajado la polarización, ha disminuido radicalmente la voluntad de ruptura y el autonomismo ha cobrado fuerza. El autonomismo es, aparentemente, un reconocimiento de la identidad vasca, pero dentro y bajo el Estado español.
PNV y EH Bildu han hecho un enorme trabajo para blanquear al PSOE durante los últimos años. EH Bildu incluso se ha atrevido a decir que de la mano del PSOE liderado por Pedro Sánchez se ha abierto una ventana de oportunidad para la libertad de Euskal Herria. El partido que ayer instaló la pantalla gigante para ver La Roja en Gasteiz y que apoyó a los hijos de los pijo-españoles de Bilbo en el asunto de los exámenes de la Selectividad es, al parecer, la llave para la independencia. Ahora bien, no podemos sobredimensionar el asunto: hoy por hoy, los jóvenes que visten una camiseta de España son una minoría.
Lo que estamos viendo, por enésima vez, es lo siguiente: que la nacionalidad es una identidad en disputa. En el Estado español el fascismo y la socialdemocracia se pelean entre sí intentando dar a La Roja un significado político u otro. Ahí está el tema de Lamine Yamal o la polémica surgida a raíz del artículo racista del expresidente Mariano Rajoy. También los que gritan "Pedro Sánchez hijo de puta" ante las pantallas gigantes. Otro tanto sucede en el seno del Estado francés. Volviendo a Euskal Herria, aquí hay una mayoría que apoya a la Euskal Selekzioa, derecho que los Estados niegan y ese es el problema. Esto es una imposición absoluta y hace que se perpetúen toda clase de aversiones, entre ellas las que se dan en el seno de las naciones y de las clases sociales.
Saltando a la cuestión de fondo, lo que subyace en la base de todo esto es que para alcanzar la unidad de la clase obrera debemos poner fin a la opresión nacional. Eso, en Euskal Herria, sólo puede llegar de la mano de la autodeterminación y el socialismo, haciendo posible la opción del Estado Socialista Vasco. Ese es el camino que debemos recorrer.