EDITORIAL / Política institucional

Balance del populismo reformista

2026/10/21

El comportamiento de la izquierda institucional española está siendo repugnante. Cada uno está primando su interés corporativo, regalándole al PSOE todo el espacio de la izquierda. Nadie sabe de qué van a hablar en la campaña electoral. Su única misión, desde el punto de vista del votante de izquierdas, era activar el voto antifascista, y en lugar de conseguirlo han hecho lo contrario. Sumar lleva cuatro años sin discurso propio y el presunto radicalismo de Podemos se limita a tener un puesto en el Congreso para Irene Montero.


Es evidente que el ciclo político del reformismo está acabado en el Estado español. Podemos y Sumar consiguieron llegar al Gobierno, siempre supeditados al PSOE, dicho sea todo. Al cabo de una década, Sumar ha acabado subyugado al PSOE y Podemos está a punto de desaparecer. Tras aplicar una agenda autoritaria, y protagonizar semejantes espectáculos lamentables, han abierto las puertas a la extrema derecha. Este es el balance del populismo reformista: la renuncia a la construcción de un movimiento revolucionario bien arraigado, basado en la militancia y la formación, ha dado lugar a todo esto.


No todo es negativo: un cambio generacional ya está en marcha y un nuevo ciclo de protestas empieza a vislumbrarse. No todo es ascenso de la extrema derecha, y la clase trabajadora se levanta poco a poco. Las protestas por la vivienda lo atestiguan, así como todo el ciclo de protestas en Francia o Portugal. Sin embargo, debemos tener muy interiorizada la siguiente lección: más allá de la idealización de las protestas, necesitamos organizaciones que den forma política directa a toda esa rabia, que den continuidad a esas reivindicaciones y les den perspectiva estratégica.


Todo esto no se logra de la noche a la mañana y debemos extraer lecciones del ciclo de atajos electoralistas. Si hacemos balance del ciclo de la década pasada, identificamos muchas claves. Por un lado, las condiciones de vida de la clase trabajadora no han mejorado; por otro, el auge del autoritarismo ha hecho su camino, y finalmente, la nueva izquierda ha fracasado en todos los lugares en los que ha llegado al poder.


Tenemos que estar preparados para lo que venga. Para que no repitamos errores y sigamos recorriendo el camino como hasta ahora.