Empieza el nuevo curso y la extrema derecha sigue igual, utilizando los hechos de Ceuta para extender el racismo. Han puesto en marcha toda la maquinaria para dar marcha a una campaña electoral que durará un año. Están instrumentalizando los sucesos de Ceuta por completo, deshumanizando a los inmigrantes y dando fuelle al fascismo. Se presentan como una solución cuando sabemos que son los aliados más fieles de Marruecos, Estados Unidos o Israel, que están detrás de estos hechos. Cualquier cosa les sirve en su propósito de llegar al gobierno.
Que la actuación de la derecha sea penosa no exime al gobierno español de la crítica. Quieren mantener su alianza con Marruecos, aunque este sea un gobierno colonizador y criminal. Por otra parte, también son responsables de las políticas migratorias que han provocado esta situación, que deshumaniza a las personas migrantes y las trata como criminales. Debemos repetirlo una y otra vez, no lo olvidemos: Occidente es el culpable de la pobreza en el sur global. Uno de los efectos del imperialismo que ha durado siglos es el fenómeno de las migraciones masivas. Mirar para otro lado no sirve, dar asistencia inmediata y dignificar a las personas en situación de pobreza es lo mínimo.
Volviendo a Euskal Herria, hubo movilizaciones y contramobilizaciones ayer en las cuatro capitales de Hego Euskal Herria. Movilizaciones oportunistas que pretendían extender el racismo y el fascismo, convocadas por el PP y Vox, por un lado, y contra el racismo y el fascismo, por otro. Bingen Zupiria criminalizó, una vez más, estas últimas movilizaciones. Así, presenta el antifascismo como un movimiento contrario a la convivencia, y el fascismo se normaliza. Pues bueno, es el antifascismo el que apuesta por la convivencia, el que no hace distinciones entre los ciudadanos y el que apuesta por la igualdad. El fascismo, por su parte, arremete contra los migrantes, las mujeres y la clase obrera. La necesidad de movilizaciones antifascistas es obvia para sofocar las movilizaciones fascistas y que la correlación de fuerzas sea contraria a ellos. Cada uno sabrá de qué lado está.
Menos mal que hay muchos que no se equivocan de enemigo y que saben que el fascismo no es la solución a nada. Asimismo, el camino de la socialdemocracia también está agotado. Tenemos que poner en el centro la crítica al capitalismo y también la unidad de toda la clase obrera. Sin distinciones y poniendo en el centro la situación de los que menos tienen. Es el momento de alcanzar la unidad de clase.