Nadie ha vuelto a ver a Pertur desde el 23 de julio de 1976
Son tiempos de aniversario. El año pasado la tierra dio su vuelta número 50 alrededor del Sol; hemos gritado “¡feliz año nuevo!” 53 veces desde la Operación Ogro. Y la lista podría continuar. En estas fechas de retroceder en el calendario, también hay algunos casos que han caído en el olvido. En algunos casos, a pesar de no haber sido totalmente olvidados, las herencias políticas han enredado la memoria de las personas.
Nadie ha vuelto a ver a Pertur desde el 23 de julio de 1976. Lo hicieron desaparecer. Si se observan los acontecimientos previos a aquel fatídico día, puede verse que las acciones contra Pertur y su entorno fueron in crescendo. Podría parecer, por tanto, que la desgracia era previsible, que ya estaba escrita en alguna parte. El nudo de aquel hilo se tensó el 23 de julio, pero hacía tiempo que las hebras habían comenzado a enredarse.
Según publicó La Voz de España el cinco de marzo, los mercenarios recibirían diez millones de pesetas por matar a miembros de ETA: “Diez millones para matar a quienes mataron”
En marzo de 1976, el ABC se hizo con una carta enviada por ETA (pm) requiriendo el impuesto revolucionario e hizo público el contenido de aquella misiva donde se instaba al receptor a ponerse en contacto con Pertur, Ezkerra, Mark o algún otro miembro de ETA indicado. Ese mismo mes, el ABC publicó los retratos de Pertur y J.L. Echegaray “Mark” y les responsabilizó del secuestro del empresario Angel Berazadi. Más allá del eco del secuestro, aquellos retratos personificaron a Pertur y su cara se hizo sitio en la opinión pública. Ya no era simplemente el nombre del mando de ETA (pm), sino un individuo con una apariencia concreta.

Por aquel entonces, ETA (pm) secuestró dos inspectores de policía en Hendaia: Jesús María González y José Luis Martínez. El 7 de abril de 1976 el ABC responsabilizó del secuestro a
ETA (pm) y lo definió como una acción estratégica para obligar al Gobierno español a pagar 200 millones de pesetas por la liberación de Angel Berazadi, que en aquel momento se encontraba secuestrado.
Inmersos en el verano de 1976, la familia de Pertur vivió situaciones realmente graves. Por primera vez, en junio, la familia recibió escritos amenazantes y su casa fue atacada con metralla. El 15 de julio, ocho días antes del secuestro de Pertur, Marta Bergaretxe, la madre de Pertur, fue arrestada y encarcelada
El 8 de abril de 1976, tras la negativa del Estado español a negociar, ETA (pm) mató a Berazadi tras un secuestro de tres semanas. El periódico donostiarra Unidad publicó la noticia en portada: “Berazadi, asesinado”. Tras la muerte del empresario, tanto las estructuras policiales como la prensa generalista emplazaron a Pertur en la dirección de ETA (pm), ya que, al parecer, había actuado de puente entre la organización armada y la familia de Berazadi durante las negociaciones. Ante la sacudida política causada por el asesinato, Fraga Iribarne lanzó una amenaza de manera alta y clara: “Si quieren guerra, la tendrán”. Puede decirse que Fraga no se equivocaba, ya que Pertur se vería atrapado en la lógica de la guerra unos meses después.
Los siguientes meses también transcurrieron en un ambiente tormentoso: fueron meses sangrientos a causa del plomo. Uno de los ejemplos más significativos de aquel contexto fue el dato publicado por La Voz de España el cinco de marzo: los mercenarios recibirían diez millones de pesetas por matar a miembros de ETA: “Diez millones para matar a quienes mataron”. En aquella noticia, se presentaba a Pertur como jefe del frente militar. El ambiente era virulento, y con el añadido de la codiciada recompensa, todas las flechas apuntaban a una dirección similar.
Los padres de Pertur se dirigieron a los secuestradores de su hijo, desesperados y empujados por la emoción: “Si sigue vivo, decídnoslo; si está muerto, entregad su cuerpo”. Ante aquella súplica, el BVE publicó una carta, reivindicando su ejecución y entierro. Acababan el texto con las siguientes palabras: “Ojo por ojo, ¡Viva la unidad de España!
Inmersos en el verano de 1976, la familia de Pertur vivió situaciones realmente graves. Por primera vez, en junio, la familia recibió escritos amenazantes y su casa fue atacada con metralla. El 15 de julio, ocho días antes del secuestro de Pertur, Marta Bergaretxe, la madre de Pertur, fue arrestada y encarcelada en Irun, bajo las órdenes del inspector Eduardo López Maturana. Fue duramente interrogada sobre la desaparión de los dos inspectores de policía en Hendaia el 4 de abril. Buscaban información sobre el paradero de los desaparecidos.
El 23 de julio de 1976, Pertur fue visto por última vez. Durante los días posteriores, la familia puso una denuncia en Francia –y al poco tiempo también en Gipuzkoa–, y Triple A reivindicó la autoría de dicha desaparición. Las primeras noticias en prensa aparecieron el 27 de aquel mes, todas con titulares similares: misteriosa desaparición de Pertur, que no se ha aclarado en medio siglo, hasta llegar a nuestros días. Según informó el periódico vespertino donostiarra Unidad, el “activista de ETA” Pertur se había citado en Behobia el viernes y, desde entonces, su rastro se había difuminado, desapareciendo sin dejar rastro. Los padres de Pertur se dirigieron a los secuestradores de su hijo, desesperados y empujados por la emoción: “Si sigue vivo, decídnoslo; si está muerto, entregad su cuerpo”. Ante aquella súplica, el BVE publicó una carta, reivindicando su ejecución y entierro. Acababan el texto con las siguientes palabras: “Ojo por ojo, ¡Viva la unidad de España!”. Ante estos hechos, los reclamos de justicia se extendieron por Euskal Herria y, a finales de julio, se celebró una manifestación en Donostia bajo el lema “Salvemos a Pertur”.

Una concienzuda investigación realizada por ETA (pm) señalaba a José María Escudero Tejada como responsable del secuestro de Pertur. Poner nombre y apellido al responsable del secuestro revolvió mucho las aguas y la prensa española cargó con la responsabilidad a los círculos cercanos de Pertur. La Voz de España puso el foco en Angel Apalategi “Apala”. El 5 de septiembre, el ABC llegó a dar supuestos detalles del asesinato. Según este periódico, Pertur entro en el coche de Apala, quien le disparó dos tiros tras cubrirle la cabeza con un saco.
Una concienzuda investigación realizada por ETA (pm) señalaba a José María Escudero Tejada como responsable del secuestro de Pertur. Poner nombre y apellido al responsable del secuestro revolvió mucho las aguas y la prensa española cargó con la responsabilidad a los círculos cercanos de Pertur
Ante esta información, de manera realmente inusual, Apala redactó y publico una carta manuscrita y firmada por él mismo a título individual defendiendo su inocencia y desmintiendo la versión de la prensa española. En la carta titulada “A todo el pueblo vasco”, defendió que los responsables de la muerte eran similares a los de Montejurra y Santurtzi, es decir, de la cuerda de la represión del Estado español. Denunció que su señalamiento era también parte de una campaña. Apala no tenía dudas de que era una información sembrada para dividir a Euskadi desde dentro y expandir la confrontación, por lo que llamaba a todo el pueblo a denunciar la mentira y luchar por la total libertad de Euskadi.
Son tiempos de aniversarios. 50 años esperando justicia. El nudo no se ha desatado.