"Los derechos de las mujeres se respetan sí o sí y por eso vamos a blindar el derecho al aborto", anuncia el carismático Pedro Sánchez esta vez. Bajo lo que parecería ser una encantadora propuesta de reformar el artículo 43 del aborto para así blindarlo en la constitución, nos damos de bruces con la realidad. Y es que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
No hay duda de que en el Estado español el derecho al aborto se vulnera constantemente. Con tan solo observar la situación de las diferentes comunidades autónomas ya podemos entender de qué va el asunto: servicios privatizados en la mayoría de los casos, comunidades autónomas que no aseguran el servicio encubiertos por la "objeción de conciencia", dificultades para asegurar el aborto a inmigrantes sin papeles y criminalización impune por parte de grupos antiabortistas por Cuaresma a las mujeres que acuden a las clínicas. Dicho esto, es evidente que la actual situación del aborto ya está recogida en una ley y no se garantiza, por lo que puedo intuir que estas declaraciones de Sánchez no son más que otro lavado de cara bajo el renombre de ser actualmente "el gobierno de los derechos".
Ya lo vimos en el Estado francés hace un año cuando Macron, en plena polémica por la restricción de la ley migratoria, dicho sea de paso, hizo la misma propuesta de cambio en la constitución. ¿Y en qué se tradujo todo esto? Cierre de múltiples clínicas y necesidad de algunas mujeres de ir al extranjero para abortar. Y es que bajo la trampa de pasar de "derecho al aborto" a "libertad para el aborto" las implicaciones para la medida se han visto reducidas, ya que el gobierno no asegura medidas materiales para poder realizarlo.
Queda claro, Pedro Sánchez, que el derecho al aborto hay que respetarlo sí o sí, pero no va a ser gracias a vuestras políticas institucionales con medidas a medias tintas que no aseguran ningún cambio sustancial para un aborto universal, de calidad y gratuito. Ya estamos viendo qué pasa con el aborto en países donde toma el poder la reacción o el fascismo como el caso de Argentina, y qué función cumplen las propuestas de cambios en la ley sin ningún sustento en este contexto. La lucha y organización a favor del aborto y de los servicios de salud sexual y reproductiva de las mujeres trabajadoras tiene que seguir siendo prioritaria, no vayamos a bajar la guardia.