A Otegi siempre se le ha notado en qué parámetros entiende la política y por tanto a quién está dispuesto a tender la mano y a quién no. La entrevista realizada esta mañana por Radio Euskadi no ha sido más que otro ejemplo de ello: ha hecho algún que otro intento de blanquear tanto a Cerdán como al PSOE en general; ha manifestado su disposición al entendimiento y al diálogo (sólo con agentes implicados en la política institucional, por supuesto); y por último ha tratado de tergiversar al Movimiento Socialista desde el menosprecio más absoluto. Aunque de lo que ha dicho Otegi sobre el veto en las txosnas también habría qué comentar, preferiría abordar el hecho de que haya asumido el marco de comprensión del Consejero de Seguridad.
Entrevistado en Boulevard, Arnaldo Otegi ha pedido que se actúe con responsabilidad, en una intervención totalmente irresponsable. ¿Y por qué digo esto? Pues porque, como ha hecho en varias ocasiones Bingen Zupiria, el líder de EH Bildu ha reproducido el relato construido para justificar la actuación de la Ertzaintza en Loiu: que existe un contexto de tensión, y que hay quien tiene interés por tener un verano conflictivo, también en el movimiento popular. Es irresponsable porque ese relato supone un gran peligro para los agentes del movimiento popular, y no es la primera vez que EH Bildu compra un relato en beneficio de los intereses del Gobierno. En el partido de fútbol de Euskal Herriko Selekzioa contra la selección de Palestina, los portavoces de EH Bildu también asumieron el discurso del Consejero de Seguridad. Aquel intento de tensionar la situación fue tan evidente que los organizadores de la kalejira, que estaba convocada antes del partido, tuvieron que hacer una comparecencia para desmentir esa supuesta voluntad de conflicto.
No sé si la intención del portavoz de EH Bildu se mueve en la lógica de los acuerdos y concesiones interpartidistas; si se deriva de su necesidad de definirse como pacificadores y pacifistas; si quiere marcar una distancia con agentes del movimiento popular para estabilizar su partido como modelo serio e institucional; o si hay un intento de criminalización directamente contra algunos agentes del movimiento popular en ese pacto. Sin embargo, como no se sabe cuál es la voluntad, nos corresponde señalar que ese discurso que ha reproducido Otegi niega de forma evidente la realidad, porque la verdad es que el Gobierno reprime sistemáticamente el movimiento popular y la dinámica política fuera de las instituciones, y para ello utiliza la policía; es decir, la violencia es unilateral. No hay campaña contra la policía por parte de los agentes del movimiento popular. Lo que hay aquí es una notable regresión de los derechos políticos. No hay intención para un verano conflictivo o violento, lo que hay aquí es la preparación de un escenario para justificar unas posibles actuaciones policiales. Quieren construir un muñeco de paja entorno al movimiento popular y socialista para justificar la represión. El relato del Gobierno, el intento de vincular propuestas políticas radicales con la violencia, no es nuevo, sino la receta habitual de los partidos políticos para criminalizar y desarticular a las diferentes organizaciones, y es también una vía para obtener rédito político y legitimar a los partidos institucionales.
Las declaraciones de Otegi solo sirven para aumentar las tensiones y facilitar al Gobierno actuar contra el movimiento popular. Al fin y al cabo, será verdad "que la política hace extraños compañeros de cama". Nosotros sí asumimos nuestra responsabilidad; esto es, la de defender los derechos políticos cueste lo que cueste.