Este viernes tenemos que llenar las calles de Iruñea. El mundo se encuentra en crisis y en situación de extrema inestabilidad, a merced de los vaivenes de las élites económicas. Hoy mismo hemos leído que en estos días en los que sufrimos la escasez de gasolina y una carestía extrema, los beneficios de las principales petroleras aumentan de media 37 millones de dólares al día. Esto es una declaración de guerra contra la clase trabajadora del mundo. Por un lado, están todas las matanzas y brutalidades que se están cometiendo contra los pueblos trabajadores. Por otro, tenemos una guerra económica contra la clase obrera: los presupuestos militares y el encarecimiento de la vida así lo atestiguan. No podemos mirar para otro lado.
No podemos fiarnos de las bonitas palabras de la socialdemocracia. Son el colmo del engaño. Expertos en decir una cosa y hacer la contraria. Mientras hablan de pacifismo, no paran de subir los presupuestos militares. Son el sostén de instituciones criminales como la OTAN y la Unión Europea. Durante décadas han sido los máximos responsables del empobrecimiento de la clase trabajadora. Quien piense que la principal variable para revertir esta situación son Pedro Sánchez y demás, difícilmente podrá cambiar nada. Necesitamos organizaciones comunistas de masas basadas en la militancia y dispuestas a actuar con independencia, capaces de mover el debate público hacia la izquierda y revertir la situación con el tiempo. Hacer fuertes este tipo de organizaciones sí es un requisito de urgencia.
Miles de ciudadanos realizaron el sábado una muestra de solidaridad en la recogida gigante organizada a favor de Cuba. Estas recaudaciones sólo pueden llevarse a cabo gracias a una militancia comprometida. También gracias a miles de ciudadanos con conciencia de clase. Aunque no volvamos con este pequeño gesto todo lo que Cuba ha dado a la clase trabajadora del mundo durante años, que reciban un gesto de solidaridad de Euskal Herria. El viernes tenemos que seguir el mismo camino en Iruñea. Por la resistencia en Oriente Próximo, por los pueblos trabajadores de Cuba y Venezuela y en general para demostrar que estamos al lado de todos los que viven bajo los pies del imperialismo. Para demostrar que la clase obrera debe convertirse en una fuerza internacional, tomaremos las calles de Iruñea.