EDITORIAL / Persecución política
¡Ya es hora!
2026/06/11

Un año más, la prohibición contra el Movimiento Socialista en las comparsas de Bilbo y en las txosnas de Gasteiz está teniendo una gran repercusión. La semana pasada 450 personas del entorno de la cultura pidieron en un comunicado acabar con dicha prohibición. Previamente, varios artistas conocidos presentaron la canción Bada Garaia, haciendo una aportación para acabar con el veto. Varios rostros conocidos del movimiento popular vitoriano también comparecieron pidiendo que se garantice la participación de todo el mundo.

La situación es bastante insostenible para quien impulsa el veto, que es la Izquierda Abertzale. Están en una encrucijada: sientan las bases para levantar el veto y reconocen tácitamente haber obrado mal, o continúan en esta dinámica pública, la cual no les conviene en absoluto. El debate ha pegado tal salto a la esfera pública que a Otegi y a Zupiria también les han preguntado por el tema. El primero, sosteniendo que se "opone" a los vetos, se esforzó en justificar como buenamente pudo tal veto, consciente de la importancia de ser leal a los miembros del partido que están llevando a cabo la prohibición, por un lado, y en la perspectiva de ser intransigente con los movimientos a su izquierda, por otro. Zupiria, por su parte, ha identificado la debilidad de la Izquierda Abertzale y se la ha señalado. Él, desde luego, es partidario de alargar esta cuestión tanto como sea posible, tanto como El Correo, por cierto. Sabiendo que las cosas son así, ¿quién es el responsable de esta situación? ¿El Movimiento Socialista por denunciar la prohibición, o la Izquierda Abertzale por seguir ciegamente del lado del veto? Las cosas ya están bastante claras.

Una amplia mayoría de la gente que es consciente de la situación en la sociedad vasca, está claramente a favor de acabar con el veto. Creemos que la cuestión de fondo es que la Izquierda Abertzale debe tomar conciencia histórica de su estrategia actual. Han elegido un proyecto institucional y socialdemócrata, lo que, muy a su pesar, abre un espacio político a su izquierda. Eso es lo que tienen que aceptar tarde o temprano, reconociendo el lugar que le corresponde al Movimiento Socialista y poniendo fin a la prohibición. Somos todos lo suficientemente adultos para saber distinguir entre desacuerdos políticos y prohibiciones. Ya es hora.