Lo ocurrido en Santurtzi ha suscitado polémica. La Policía Municipal ha matado a un joven, llamado Ander, de un disparo con el táser tras dejarle en coma. Los abusos policiales no tienen fin y es más urgente que nunca poner fin a su impunidad.
El consejero Bingen Zupiria dice que la policía como institución no se puede cuestionar. Realizó estas declaraciones porque no se le sirvió un trago a un ertzaina en las txosnas de Hernani. Si lo analizamos con precisión, veremos hasta qué punto es totalitaria la visión de Zupiria: si no podemos cuestionar las estructuras de estado porque, como dicen, las instituciones son intocables, se acabó la libertad de expresión y el derecho a la crítica. Lo cierto es que parece razonable que a un ertzaina, vistas las distintas actuaciones policiales, no le sirvan en las txosnas. Esto es lo que hemos presenciado en los últimos tiempos: reprimieron a los miembros de la Flotilla; han golpeado y mutilado a Amaia Zabarte, Xuhar Pazos, Iker Arana y Aritz Ibarra; han acosado y reprimido al movimiento popular; han llevado a cabo desahucios; han protegido a fascistas, y ahora, la Policía Municipal de Santurtzi ha asesinado a un joven.
Y tras todo esto lo único que luego se le ocurre al líder del PNV es montar un escándalo público contra los jóvenes de Hernani. ¿Por qué? Por llevar a cabo una minúscula acción que cuestiona la impunidad de la Ertzaintza. No servir en las txosnas, precisamente. Y merece una mención también EH Bildu, ya que se opuso a la decisión de la comisión de txosnas (no servir al ertzaina) posicionándose directamente con la Ertzaintza. En Hernani se ha producido un claro antagonismo entre las instituciones burguesas y el movimiento popular, y EH Bildu se ha puesto de parte de las primeras y contra el segundo. Todo esto debería dar que pensar a más de uno.
Dicho esto, es el momento de dar el pésame a los familiares y amigos de Ander. Es hora de acabar con la impunidad policial. No vamos a permitir ningún blanqueo policial, entre otras cosas, cuando están ocurriendo este tipo de cosas. Es de sobra conocido también que los policías se creen superiores a todos. Hay un problema claro en este asunto y no podemos mirar para otro lado. Si nos negamos a luchar ideológicamente, si en lugar de hablar del problema estructural de la policía caemos en la trampa del debate sobre el modelo policial, tenemos un panorama desolador por delante.