La copa mundial de fútbol masculino es uno de los espectáculos deportivos más célebres del mundo. Se celebra cada cuatro años y genera grandes expectativas. Aquí también hay mucha gente esperando a que llegue el mundial, y eso que a Euskal Herria se le niega tener representación propia. Se trata de un evento muy mediático, con una enorme cobertura por parte de los medios de comunicación, seguido de una enorme inversión de dinero. La copa del mundo de este año está teniendo lugar en México, EEUU y Canadá, y la final será en EEUU mismamente. La polémica está servida debido a la situación interna en EEUU y el panorama político internacional. Sin ir más lejos, el miércoles por la mañana la Selección de Irán jugó en Estados Unidos en el mismo momento en que se estaba pactando un acuerdo de paz entre ambos países.
Más allá del espectáculo, se pueden señalar varios elementos problemáticos en torno a este evento:
1. El clasismo y el racismo que se esconden detrás de este tipo de actos. Se sabe qué ciudadanos tienen habitualmente la oportunidad de asistir a este tipo de eventos: los que tienen la posibilidad de costearse el viaje y la estancia. Además, el racismo es total en esta edición, ya que Estados Unidos está persiguiendo a jugadores de varios países, a aficionados y a un árbitro en concreto. Todos ciudadanos de países pobres, por supuesto.
2. En este tipo de actos las autoridades fomentan un chovinismo total. En nombre de la selección masculina, igualan los intereses de todos los ciudadanos, eliminando los intereses contrapuestos que existen en la ciudadanía de una nación, es decir, los intereses contrapuestos entre trabajadores y capitalistas. Es sabido que esta idea desclasada de la nacionalidad favorece a los de siempre, a los que acumulan el poder. También se fomenta la hostilidad entre naciones en este tipo de eventos, ocultando los intereses comunes que tienen los trabajadores de diferentes países.
3. La copa del mundo, como evento millonario que es, es fuente de negocio para las autoridades que gobiernan el mundo. El contacto que han mantenido la FIFA y Trump es muestra de ello. Los desorbitados precios de las entradas, las licencias para televisión, las construcciones millonarias y el negocio turístico figuran entre las motivaciones para organizar estos eventos deportivos. Ofrecer un espectáculo deportivo asequible y de calidad a ciudadanos de todo el mundo es lo de menos.
4. Españolismo y supremacismo francés. Aunque la voluntad mayoritaria de los vascos sería que Euskal Herria tuviera una selección propia, estos dos países rechazan esa posibilidad. De hecho, utilizan la copa del mundo para promover e imponer el nacionalismos francés y el español. Ambos nacionalismos están, además, muy vinculados a la idea supremacista y de extrema derecha de la nacionalidad.
Por lo tanto, debemos tomar conciencia de lo que esconde la copa del mundo. Esta competición no es una excepción, por supuesto, porque en todos los eventos de masa la prioridad son los beneficios de unos pocos: constructoras, medios de comunicación de masas, agencias de turismo y gobiernos corruptos son los grandes ganadores. La organización de un espectáculo de este tamaño no tiene por qué ser privada, es más, la potencialidad del deporte y del espectáculo que sitúen a la ciudadanía en el centro es mucho mayor. Tengamos conciencia crítica, incluso ante este tipo de eventos.