EDITORIAL / Represión
El 20 de junio y las consignas claras
2026/06/24

El sábado por la tarde miles de personas tomaron las calles de Bilbao para decir no a la campaña de criminalización del Gobierno Vasco y exigir el fin de la represión de la Ertzaintza. La movilización fue convocada por agentes que han sufrido la represión y a la misma se adhirieron más de 200 asociaciones. El movimiento popular demostró que está dispuesto a defender los derechos civiles y políticos así como la disposición a responder a este tipo de situaciones. Esa imagen de unidad, contra la criminalización del PNV y contra la impunidad policial, hay que ponerla en valor. Más aún considerando que los convocantes no tomaron atajos y tampoco se dejó margen para blanquear a la Policía.

Como es sabido, el movimiento popular presenta notables carencias comparado con los partidos institucionales. Estos últimos tienen garantizada su presencia en los principales medios de comunicación y capacidad para marcar la agenda, tanto política como mediática. Los agentes externos a las instituciones necesitamos otro tipo de fórmulas para dar cabida a nuestras reivindicaciones: necesitamos agitación a nivel de calle, medios propios, militancia ideologizada y movilización. La unidad también es un paso más en esa dirección. ¿Por qué decimos esto? Porque, a pesar de que la movilización del sábado fue multitudinaria, muchas más personas de las que había allí simpatizan con las reivindicaciones de la movilización.

Por razones que todos sabemos, los principales medios de comunicación, sobre todo en aquellos en los que la influencia del PNV es evidente, no se hicieron mucho eco de la movilización. Esto influye negativamente en la difusión de la convocatoria, por supuesto. Son embargo, debemos tener claro que el juego de las instituciones y de los principales medios de comunicación es venenoso: no son neutrales y tienen unas reglas de juego preestablecidas. Tanto para las instituciones de la burguesía como para los medios de comunicación, la Policía es una institución intocable y sus razones de ser son incuestionables. He ahí la contradicción: la movilización del sábado no tendría sentido si en ella se hubiera blanqueado a la Policía. Porque el problema policial es estructural, no depende del partido que mande. La policía es una estructura creada para sostener el capitalismo y no es ni eterna ni obligatoria. Este es el difícil reto del anticapitalismo en este momento: cómo construir la hegemonía sin tomar atajos.

Dos elementos tienen un valor añadido en todo esto: la unidad y el mensaje no edulcorado. Porque construir la unidad es absolutamente necesario por todo lo que estamos comentando, pero tan importante como eso es el contenido en base al que nos juntamos. El rigor del contenido es imprescindible para la lucha política y cultural: ya sea a la hora de combatir el fascismo y el autoritarismo de los Estados, o en el momento de tratar los abusos policiales, entre otros. El comportamiento de la socialdemocracia es distinto: limitan su contenido a mínimos para que no le provoque contradicciones en su actuación institucional. Utilizan para ello excusas conocidas para todos: que así juntará a más gente; que si no, no se entiende; y similares. Pues bien, el mensaje del sábado por la tarde era entendible por cualquiera: la campaña de criminalización tiene que terminar, los excesos policiales deben acabar y el derecho de movilización, en diversas formas, debe garantizarse. Eso no lo conseguiremos de ninguna manera si blanqueamos al Gobierno Vasco y a la Policía.