La edición de Korrika de este año ha sido un éxito en cuanto a su participación. Por eso, quizá, también ha sido objeto de varias polémicas. Se pueden enumerar de este modo: 1. Que CCOO se haya quedado fuera de Korrika, y por ello también el PSOE. 2. La polémica liderada por la extrema derecha española a raíz de la aparición de fotos de presos. 3. Que en el acto de clausura solo hayan participado jóvenes que supuestamente son de EH Bildu.
En cuanto a la primera, estas últimas semanas se ha publicado que sectores de CCOO están detrás de los ataques judiciales contra el euskera. Hacer todo esto y después querer participar en Korrika no sería más que un lavado de imagen, y el PSOE está liderando toda esa ofensiva. El nacionalismo debería ver qué está haciendo ese partido que es aliado suyo. Sobre la segunda polémica: llevar imágenes de militantes que siguen presos después de décadas forma parte de una fiesta reivindicativa y de un derecho político fundamental. Los fascistas, en estos casos, muestran claramente su carácter antidemocrático y las asociaciones de víctimas se dan a si mismas visibilidad a través de este tipo de polémicas, para poder seguir recibiendo pagos del Estado. Las palabras del portavoz de EH Bildu, por enésima vez, han sido demasiado sumisas, ya que buscaba tomar distancia de aquellas personas que portaban fotos de presos. Por último, la polémica en torno a los jóvenes que llevaron el mensaje final de Korrika responde a la pugna entre EH Bildu y PNV.
No obstante, hay un cuarto tema a plantear. El penúltimo kilómetro de Korrika lo llevaron entre PNV-EH Bildu-Geroa Bai-Sortu, para representar la unidad de los partidos nacionalistas vascos. Que las imágenes no nos engañen: la libertad de Euskal Herria no vendrá de la alianza de esos partidos. Está sobradamente demostrado el carácter autonomista del PNV, y EH Bildu, desde hace tiempo, está recorriendo el mismo camino. El posible nuevo estatus nacional, de existir, no será más que una actualización del autonomismo español. El interclasismo, como estrategia de ruptura nacional, nunca ha tenido éxito y está acabado.
En estos tiempos de guerra mundial la ruptura solo puede darse a través de la clase obrera. También para dar una salida permanente a la causa nacional. Miles de jóvenes han estado ahí, apoyando al Estado Socialista Vasco en Korrika. Más allá de la farsa autonomista, es hora de reivindicar la autodeterminación y el socialismo en Euskal Herria.