Los casos de violencia machista han aumentado en los últimos días. En Basauri hubo un asesinato machista hace dos semanas y al intento de asesinato machista en Berriz le tenemos que sumar la muerte de una mujer en Iruñea mientras huía de un hombre. La pregunta que surge ante todo esto es la siguiente: ¿cómo podemos combatir esta barbarie?
Puede parecer que todo el trabajo de concienciación es inútil, que señalar la impunidad de los hombres no sirve para nada y que este mal no tiene solución. Estamos en plena guerra cultural. Por un lado están todos los que niegan el machismo, los que menosprecian la violencia contra las mujeres y los que llegan a justificarla. No suele hablarse de la responsabilidad que tienen estos fascistas sobre hechos como estos: son ellos los que se dedican a crear un contexto que legitima la violencia machista. Frente a los fascistas, sin embargo, hay miles de mujeres y militantes dispuestas a llevar a luchar contra el machismo, conscientes de que el trabajo militante diario da resultados, tarde o temprano. Aunque podría parecer que la reacción y el fascismo se están imponiendo en la medida en que hechos como éste van en aumento, más que para caer en la desesperación, esta situación debe servir para impulsar lo contrario: un aumento del esfuerzo militante, el desarrollo de una visión política mas aguda, y ganar posiciones ante la violencia contra las mujeres.
Al menos se pueden extraer dos conclusiones de esta situación: que tomar las calles contra la violencia machista es un deber de primer orden y que debemos poner toda esa lucha en dirección de la construcción de una sociedad libre. Mientras exista el sistema capitalista continuará el machismo, porque el sistema necesita tener subyugadas a las mujeres trabajadoras, lo que abre las puertas a la subordinación y a la violencia contra las mujeres. El socialismo debe ser una garantía contra el machismo, y la mayor certeza de ello es que desde hoy se apuesta por la liberación de las mujeres trabajadoras. Ese es el trabajo que están desarrollando las miles de militantes comunistas que ayer volvieron a tomar las calles de Euskal Herria para decir no a la violencia machista y no a la impunidad.