COLABORACIONES / Fascismo
"El feminismo que defiendo es el que defiende Vox" y otros tantos acontecimientos
"El feminismo que defiendo es el que defiende Vox" y otros tantos acontecimientos
— ARGAZKIA David Mudarra

Hace unas semanas, Maria Guardiola, presidenta de la Junta de Extremadura del PP, afirmaba lo siguiente: "El feminismo que defiendo es el que defiende Vox". Es vergonzoso que, ante las actitudes y acontecimientos que estamos viviendo en contra de las mujeres estas últimas semanas, las ideologías y partidos de derecha y ultraderecha nos intenten hacer creer que están luchando en defensa de las mujeres. Y eso mientras defienden una ideología y una propuesta política que no hacen más que profundizar en la explotación de las mujeres y el machismo. Aunque la opresión de las mujeres trabajadoras esté vinculada al sistema capitalista, la opresión se está agudizando todavía más en pleno auge fascista. 

Los presupuestos de guerra, el aumento de las fuerzas policiales y las tendencias a criminalizar toda lucha revolucionaria nos afectan directamente a las mujeres. Por un lado, reducir la inversión social empeora nuestras condiciones laborales y aumenta la carga de los trabajos de cuidado. Basta con ver la privatización de los sectores feminizados. En Euskal Herria, entre otros el PNV ha normalizado la precarización de los sectores de limpieza y cuidado: empresas como ISS, por ejemplo, facturan 100 millones de euros gracias a la privatización del servicio de limpieza de Osakidetza. Por otro lado, se incrementará la criminalización de las mujeres en situaciones vulnerables; es de mencionar, por ejemplo, la situación de las mujeres migrantes. Y las condiciones para luchar contra todo ello se deterioran aún más.

La austeridad y las medidas autoritarias han colocado una alfombra roja a las ideologías y partidos de ultraderecha. Los discursos de odio se han fortalecido y con ellos la normalización del machismo, en formas que parecían impensables: recientemente, el influencer neonazi Nick Fuentes propuso la creación de campos de concentración para obligar a las mujeres a reproducirse. Aunque algunos lo consideren una broma de mal gusto o una propuesta que no llegará a ninguna parte, es un reflejo crudo de la realidad actual. Y tiene, además, sus homólogos más realistas: Macron ha anunciado que enviará correspondencia masiva sobre fertilidad con el fin de fomentar lo que él llama "rearme demográfico". Y de paso, eso significa fortalecer la industria de la reproducción, un mercado valorado en miles de millones: en el Estado español, por ejemplo, los casos han pasado de 75 en 2012 a 5.677 en 2023, con tratamientos que oscilan entre los 2.000 y 5.000 euros [1].

Sin embargo, estos ejemplos no hacen más que mostrar el carácter fascista y misógino de las oligarquías que controlan el mundo. En las últimas semanas todo el mundo ha podido ver cómo, como si fuese una serie de Netflix, en el caso de Epstein cientos de niñas y mujeres han sido secuestradas y violadas sistemáticamente. Y esto está pasando a la vista de todos y con total impunidad. Julio Iglesias también ha podido explotar, acosar sexualmente y controlar a sus trabajadoras domésticas durante años gracias a su dinero y prestigio. Y la clase alta española no ha hecho más que apoyar todo esto, dejando claro, una vez más, que las mujeres pobres no somos personas para ellos, deshumanizándonos por completo.

La expansión de las ideas machistas y fascistas nos deja cada vez más desprotegidas. Cada vez más personas niegan el machismo y la violencia, haciendo suyos los bulos creados por la extrema derecha y fomentando el odio contra las mujeres. En las últimas semanas han publicado datos que señalan que la mitad de los jóvenes españoles consideran el feminismo un arma política de manipulación [2]. Mientras tanto, las mujeres seguimos sufriendo el machismo a diario y nos sentimos totalmente desprotegidas. Ejemplo de ello son la cantidad de agresores que hay dentro de las fuerzas policiales. Sin embargo, nos dirán que debemos denunciar en comisaría; que sin denuncia no hay caso y que debemos confiar en ellos. Mientras tanto, el jefe de la Policía española denunciado por violación se ha jubilado y disfrutará de una pensión con un aumento del 20% de por vida. Obtendrá un incremento del 10% por cada cruz roja de Mérito Policial, gracias a una ley franquista [3].

Queda claro a favor de quien están hechas las leyes, como podemos ver con el derecho al aborto. Aunque la izquierda diga que el aborto es un derecho, en realidad no lo es. Y además, los partidos de derecha y ultraderecha lo tienen en el punto de mira. Seguimos escuchando tonterías como que corremos el riesgo de sufrir el "síndrome post-aborto" o que estamos matando "una nueva vida", si vamos a una clínica privada a interrumpir nuestro embarazo. Y los partidos de extrema derecha están fomentando toda esta criminalización. Hoy en día, muchas mujeres migrantes, por ejemplo, se ven privadas de la posibilidad de abortar debido a su estatus irregular. En Estados Unidos, muchas mujeres están tomando la decisión de dar a luz en casa, temiendo ser detenidas por el ICE. Parece una distopía, pero estamos hablando de la realidad.

Entre todos estos acontecimientos, la extrema derecha quiere centrar el debate público en temas que desvíen la atención. Su único objetivo es alimentar un trabajo ideológico clasista, racista y machista. Así es como actúan cuando los agresores en casos de violencia machista son inmigrantes, por ejemplo. Y deberíamos entender así también la reciente polémica interesada sobre el burka que han creado PP y Vox en las últimas semanas. No les importa la opresión que sufrimos las mujeres, y menos aún la situación de las mujeres migrantes. Dicen que los estados occidentales son sociedades basadas en la igualdad y la libertad, y en cambio, señalan que los machistas son los migrantes. Su único objetivo es la criminalización contra los migrantes. En cambio, no hacen más que profundizar en una sociedad capitalista y una cultura machista que nos oprime a las mujeres en todo el mundo, ya sea en la figura de las tradewife, tapadas con el burka o imponiendo la sexualización en nuestros cuerpos.

La izquierda institucional completamente integrada en el Estado capitalista poco puede hacer para construir un muro de contención contra el machismo y poner fin a la opresión que vivimos las mujeres trabajadoras. Utilizan el miedo al auge fascista para ganar votos, como si la situación actual fuera en algo beneficiosa para las mujeres. Pero sabemos que el Estado capitalista solo trae miseria y pobreza para nosotras. Los cambios legislativos o los reconocimientos a algunas mujeres de clase media no van a poner fin a la situación de opresión que sufrimos las mujeres trabajadoras. Además, los partidos y figuras parlamentarias de izquierda también están adoptando discursos reaccionarios, criminalizando el antifascismo de calle, aceptando el aumento de los presupuestos militares o normalizando el racismo social.

No podemos quedarnos esperando las migajas de las instituciones del Estado. Es crucial politizar todas estas problemáticas. Las mujeres debemos estar en primera línea en la lucha contra el machismo y ofrecer una dirección estratégica clara a las mujeres proletarias del mundo, con el objetivo de poner fin a nuestra situación de opresión. En dicha dirección, tenemos el reto de recuperar el 8 de Marzo como día de lucha: por un lado, para hacer una contribución ideológica y política en la construcción del Estado socialista, y por otro, para dar visibilidad a la situación que vivimos las mujeres trabajadoras y fortalecer nuestras luchas. Que lo tengan claro los gobernantes, explotadores y fascistas que están fortaleciendo la miseria económica y el machismo: nos tendrán en frente.


Referencias

[1] https://diariosocialista.net/2026/01/11/las-mujeres-que-congelan-sus-ovulos-se-multiplican-por-75-en-una-decada/

[2]  https://elpais.com/sociedad/2026-02-24/mas-de-la-mitad-de-los-varones-jovenes-espanoles-creen-que-el-feminismo-una-herramienta-de-manipulacion-politica.html

[3]  https://gedar.eus/aktualitatea/bortxaketagatik-salatutako-polizia-buruak-20ko-gainsoldata-izango-du-bizi-osorako