El 29 de noviembre de 2025, cientos de militantes reunidos en Iruñerria pusieron fin al VIII Congreso de la organización estudiantil del Movimiento Socialista de Euskal Herria. Allí anunciaron que la organización Ikasle Abertzaleak (IA) dará continuidad a sus 37 años de trayectoria bajo el nombre de Euskal Herriko Ikasle Antolakunde Sozialista, reafirmándose en la estrategia comunista y situando como eje central el sistema educativo socialista. El objetivo de este apartado es realizar un análisis de la trayectoria de varias décadas de Ikasle Abertzaleak. Se prestará atención al papel central que ha tenido y tiene en el movimiento estudiantil de Euskal Herria, así como a la historia de una organización que ha sido un bastión de la militancia revolucionaria y combativa, a medida que pasa el tiempo y cambia el contexto y el nombre.
LA TRANSICIÓN Y LOS INICIOS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL EN EUSKAL HERRIA
Con el fin del franquismo, las masas trabajadoras accedieron a la educación en el Estado español, lo cual supuso el desarrollo del movimiento estudiantil. Se configuró al estudiante obrero como sujeto político, tanto para la defensa de las condiciones de vida, trabajo y estudio, como para la lucha contra el sistema capitalista. Atendiendo al contexto, el período de la Transición, más que de profundizar en una ruptura política revolucionaria, fue el tiempo de instauración de un régimen que diera continuidad al franquismo, en el que la burguesía mantuvo su poder a costa de las condiciones de vida y trabajo de la clase trabajadora. En Euskal Herria, además, se trataba de tiempos atravesados por la opresión nacional y por la persecución y prohibición del euskera durante décadas. Así, la imposición del régimen del 78 fue un proceso conflictivo, caracterizado por un sinfín de movilizaciones, huelgas y luchas. Todo ello tuvo su reflejo en los distintos ámbitos cotidianos de la clase trabajadora, y el sistema educativo no fue una excepción.
En Euskal Herria, a lo largo de la década de los 70, se empezaron a poner en marcha diferentes iniciativas y luchas a favor del acceso de la clase trabajadora a la universidad o del derecho a estudiar en euskera. Ejemplo de ello es la creación de la Herri Unibertsitatea (Universidad Popular) en el barrio obrero de Rekalde en 1973, impulsada gracias al esfuerzo y la organización del vecindario, con el objetivo de construir una universidad para la clase trabajadora. La Udal Euskal Unibertsitatea fue también importante en este sentido y contribuyó a extender la conciencia a favor de un modelo educativo diferente en Euskal Herria y a impulsar la lucha por el derecho a estudiar en euskera.
A medida que se iba implantando el régimen, la aprobación de la Constitución dio lugar, en el curso académico 1978-1979, a la Ley de Autonomía Universitaria (LAU) y a la consiguiente lucha y movilización contra la misma. La LAU era el conjunto de leyes que incluía las diferentes reformas propuestas por el gobierno de la UCD y profundizaba en el modelo educativo al servicio del Estado capitalista. En aquel curso fueron miles los estudiantes que se movilizaron en Euskal Herria, tanto contra aquellas reformas, como contra el rumbo que estaba tomando la educación. Ejemplo de ello son los encierros de Sestao, la movilización de 3.000 estudiantes en octubre en Bilbo contra la LAU, las semanas de lucha organizadas en marzo de aquel curso en institutos y en Formación Profesional, o los días de lucha contra la selectividad.
Además de lo que ocurría específicamente en el ámbito educativo, el alumnado también ocupó la primera línea en conflictos que estaban al rojo vivo en la sociedad en general. En ese mismo curso se abrió el primer gran ciclo de movilización del movimiento estudiantil en Euskal Herria, y vino acompañado de la respuesta represiva del Estado. Muestra de ello fueron los asesinatos de los estudiantes Iñaki Kijera y Gladis del Estal en 1979 a manos de la policía: uno en Donostia en una manifestación a favor de los presos políticos, y otra en Tutera, en una marcha antinuclear. La rabia y el malestar que esto generó no hizo más que impulsar la organización, la movilización y la lucha.
Además de lo que ocurría específicamente en el ámbito educativo, el alumnado también ocupó la primera línea en conflictos que estaban al rojo vivo en la sociedad en general. En ese mismo curso se abrió el primer gran ciclo de movilización del movimiento estudiantil en Euskal Herria, y vino acompañado de la respuesta represiva del Estado.
La década de los 80 se inició en un clima de movilización y en los centros educativos también reinaba un ambiente de protesta. La UCD presentó la ley de educación LOECE y la respuesta social en su contra fue grande en Hego Euskal Herria. Entre ellas destacan las movilizaciones de finales de marzo de 1980 contra la ley de la UCD y a favor de la educación pública vasca: 10.000 personas en Iruñea, 5.000 en Donostia y más de 7.000 en Bilbo. Al mismo tiempo, jugaron un papel central para el movimiento estudiantil la lucha contra las nucleares, en favor de la amnistía o la lucha insumisa. También a principios de esta década, la organización juvenil Jarrai impartió su primera conferencia sobre educación y en su II Congreso de 1983, en el que se llegó a la conclusión de que era necesaria una organización estudiantil que respondiera a las necesidades del MLNV. En este contexto se hizo notoria la necesidad de aunar luchas desde el movimiento estudiantil de Euskal Herria y la herramienta para ello: las coordinadoras de estudiantes.
COORDINADORAS DE ESTUDIANTES, INSTRUMENTO DE LUCHA
En aquella década el principal órgano de orientación del movimiento estudiantil en el Estado español era la CEEU (Coordinadora Estatal de Estudiantes Universitarios), pero con el paso del tiempo, se produjo una ruptura entre sectores moderados y radicales, que llegó a Euskal Herria en 1985. El representante más destacado del sector moderado en Hego Euskal Herria era el SEN (Sindicato de Estudiantes de Navarra), que trasladaba las reivindicaciones de ámbito estatal y concentraba su principal fuerza en la UPNA.
Por el contrario, las Coordinadoras Estudiantiles (CE) nacen con el objetivo de coordinar los grupos autónomos ya organizados en cada centro educativo, erigiéndose como representantes del ala radical de esta ruptura. Las coordinadoras iniciaron su propia actividad con el objetivo de hacer frente tanto a las cuestiones educativas como a la realidad social de Euskal Herria. En este sentido, impulsaron luchas contra la selectividad o en favor de las ayudas al transporte escolar; organizaron diferentes iniciativas en solidaridad con los nueve detenidos de Jarrai en octubre de aquel año; y, en diciembre, con motivo del asesinato de Mikel Zabalza, convocan una jornada de huelga y movilización en Donostia en colaboración con Jarrai.
Las Coordinadoras Estudiantiles (CE) nacen con el objetivo de coordinar los grupos autónomos ya organizados en cada centro educativo, erigiéndose como representantes del ala radical de esta ruptura. Las coordinadoras iniciaron su propia actividad con el objetivo de hacer frente tanto a las cuestiones educativas como a la realidad social de Euskal Herria
Ese mismo año, el estudiantado convoca una jornada de huelga con motivo de las primeras elecciones rectorales de la UPV, en rechazo a los llamados “carnavales de las elecciones”, con el argumento de que, independientemente de quién resultara elegido, no se priorizarían los intereses del alumnado. Durante esas jornadas se escuchan proclamas como “un policía, 10.000 lápices” o “dinero de la Ertzaintza a la Universidad” y un grupo de CE ocupó el claustro, reivindicando la congelación de las tasas, el cese de los recortes y la construcción de viviendas universitarias y de comedores populares.
Cabe destacar también la importancia que tuvieron en la década de los 80 la lucha contra la OTAN y la lucha insumisa dentro del movimiento estudiantil, tanto en Iparralde como en Hego Euskal Herria, materializadas en la organización de un sinfín de paros y semanas antimilitaristas. En 1985, por ejemplo, la campaña contra la visita del presidente de Estados Unidos, Reagan, impulsada principalmente por la CE dio lugar a paros y encierros en facultades e institutos.
Además de las Coordinadoras de Estudiantes, el panorama político-educativo de la década de los 80 en Euskal Herria estaba compuesto por otros grupos. En Lapurdi y Zuberoa se crearon grupos locales de alumnos denominados Kide, Kexa y Pil-Pil, así como varias revistas estudiantiles tanto en la educación media como en la universidad. En Hegoalde, el ES-IS (Ikasle Sozialistak) formaba parte de la organización estudiantil del PSE y surge Lugorri, impulsado por EGI. En la UPV existía asimismo un grupo anarquista llamado Arkadia, y se extendieron a los diferentes campus tanto grupos de a favor del euskera como asambleas en apoyo a los presos políticos.
El curso 1986-1987 supuso un punto de inflexión para el movimiento estudiantil de Euskal Herria, ya que fue un momento de movilizaciones estudiantiles masivas. El contexto conflictivo que se vivía en Euskal Herria, el florecimiento del movimiento juvenil ‒con el fortalecimiento de la organización juvenil Jarrai y la apertura de gaztetxes y radios libres‒ y, en general, la politización de la juventud, impulsaron el auge del movimiento estudiantil. La lucha contra la central nuclear de Lemoiz, las diversas dinámicas contra la OTAN, la oposición contra los golpes represivos del Estado español (el plan ZEN, la dispersión de presos políticos, etc.) así como las luchas que se dieron en el marco del proceso de desindustrialización en curso en Euskal Herria ‒como la de los astilleros Euskalduna‒ fueron los principales exponentes de este aumento. El movimiento estudiantil trasladó todos estos conflictos que se desarrollaban en la calle a las facultades y a los centros educativos, mediante huelgas y movilizaciones semanales.
El curso 1986-1987 supuso un punto de inflexión para el movimiento estudiantil de Euskal Herria, ya que fue un momento de movilizaciones estudiantiles masivas. El contexto conflictivo que se vivía en Euskal Herria, el florecimiento del movimiento juvenil ‒con el fortalecimiento de la organización juvenil Jarrai y la apertura de gaztetxes y radios libres‒ y, en general, la politización de la juventud, impulsaron el auge del movimiento estudiantil
Por otro lado, las movilizaciones contra la reforma educativa de Devaquet, en el Estado francés y en Ipar Euskal Herria, que venía a profundizar tanto en la segregación como en el elitismo, tuvieron una amplia repercusión. Unos 4.000 estudiantes de los liceos y de la universidad tomaron las calles de Baiona. La ola generada por las movilizaciones llegó a Hego Euskal Herria y al Estado español, donde el gobierno del PSOE estaba a punto de aplicar una nueva reforma educativa, y el Sindicato de Estudiantes (SE) convocó a los estudiantes a una huelga el 17 de diciembre de 1986 con el objetivo capitalizar dicha ola. En Euskal Herria, sin embargo, el SE no logró capitalizarla y se impuso una crítica generalizada contra esta organización. En la movilización de Iruñea, por ejemplo, se escucharon consignas como “PSOE-SE son lo mismo”, y cuando la pancarta del SE llegó al final, la mayoría de los manifestantes abandonaron la cabecera y continuaron el recorrido para acabar la manifestación por su cuenta.
Esta oposición al SE puso de manifiesto la necesidad de hacer una lectura propia sobre la educación y la realidad en Euskal Herria, con análisis y proclamas propias, y de ahí surgieron de forma organizada las Euskal Herriko Ikasle Koordinadorak (EHIK), primero en la educación secundaria y posteriormente en la universidad. En la mayoría de los centros educativos y facultades se fueron extendiendo de manera espontánea las coordinadoras para organizar movilizaciones y huelgas, dándose las mayores movilizaciones estudiantiles de los últimos años, como ocurrió, por ejemplo, en Bilbo, donde se movilizaron alrededor de 6.500 estudiantes.
El 14 de marzo de 1988 se publicó en el diario Egin el artículo “La necesidad de la coordinación”, en el que sacaba a la luz los logros y limitaciones de las Coordinadoras de Estudiantes, subrayando la necesidad de una organización estudiantil que actuara en Euskal Herria de forma nacional, coordinada y enmarcada en una estrategia general. La organización nacional Ikasle Abertzaleak nació como resultado de los debates y reflexiones de los últimos cursos, así como de las lecciones extraídas tanto de la lucha como de las movilizaciones.
CREACIÓN DE IKASLE ABERTZALEAK COMO NECESIDAD ESTRATÉGICA
A partir de 1985, en algunos centros y facultades comenzaron a crearse y funcionar de forma permanente grupos autónomos llamados Ikasle Abertzaleak (IA), en colaboración con las Coordinadoras de Estudiantes y dinamizando las luchas coyunturales. No obstante, en 1988 estos grupos iniciaron un debate en torno a la coordinación y a la constitución de una organización sólida, con la participación de estudiantes que trabajaban en coordinadoras estudiantiles, grupos de euskera y en el movimiento juvenil. Una asamblea fundadora elaboró y debatió una ponencia con el objetivo de sentar las bases de la organización y, el 17 de noviembre de aquel año, Día Internacional del Estudiantado , cientos de estudiantes celebraron una asamblea fundacional en el barrio de la Txantrea en Iruñerria.
La organización pasaría a trabajar en el ámbito nacional y actuaría con un carácter progresista. Asimismo, desde su origen realizó una crítica a la espontaneidad las Coordinadoras de Estudiantes, y uno de sus principales objetivos era la constitución de una organización estable. IA venía a realizar una propuesta que superaba los ciclos de movilización espontáneos. El nacionalismo, el carácter de organización de masas sobre mínimos y la visión progresista caracterizaban la propuesta política de la organización.
En resumen, el nacimiento de IA fue la síntesis de la actividad y la lucha del movimiento estudiantil de las dos últimas décadas, experiencias todas ellas que evidenciaban la necesidad de una organización estratégica. Con el objetivo de superar el espontaneísmo, en Euskal Herria se necesitaba una organización estudiantil que tuviera un programa propio y fuera capaz de llevar la lucha estudiantil más allá de una mera reforma. Ikasle Abertzaleak nació para luchar por una transformación general de la sociedad, por la mejora de las condiciones de estudio y por la politización del alumnado más allá de la problemática educativa.
El nacimiento de IA fue la síntesis de la actividad y la lucha del movimiento estudiantil de las dos últimas décadas, experiencias todas ellas que evidenciaban la necesidad de una organización estratégica
PRIMEROS AÑOS DE IKASLE ABERTZALEAK
En un principio la organización no adquirió gran peso en el panorama político, e impulsó la constitución del Movimiento de Estudiantes Vascos en un ciclo de movilizaciones contra las reformas, tratando de crear una unidad de numerosos grupos. Sin embargo, posteriormente, más que buscar una unión entre movimientos o grupos locales, optó por actuar como una organización nacional. No obstante, esta actuación se inició en un contexto caracterizado por ataques fascistas contra la milicia estudiantil, como es el caso de Irantzu Mugeta. El movimiento estudiantil estuvo en primera línea en la condena de este caso y respondió con valentía y firmeza, movilizando a más de 2.000 estudiantes en Leioa contra los ataques y en solidaridad con Irantzu.
Ikasle Abertzaleak, además de impulsar el trabajo de las coordinadoras espontáneas de estudiantes, se marcó tres grandes tareas a la hora de plantear su labor: abordar los problemas del alumnado con una visión propia, realizar trabajos de mejora en cada centro (fomento del euskera, mejora de la infraestructura, etc.) y trasladar las luchas sociales de la calle a los centros educativos. En este sentido, comenzó a trabajar en torno a la idea de la Euskal Eskola Publikoa (Escuela Pública Vasca), llevando a cabo diversas reflexiones sobre el derecho a estudiar en euskera: el debate sobre la integración pública de las ikastolas, la propuesta de escuelas populares gratuitas para estudiar en euskera o las negociaciones para mejorar la situación del euskera tanto en la UPV como en la UPNA. Asimismo, en estos años fueron notables la lucha contra la selectividad y, en Nafarroa, tanto contra el Opus Dei como la oposición a la subida de tasas en la UPNA.
En 1990, el PSOE propuso la ley de educación LOGSE en Hego Euskal Herria y, en Iparralde, el gobierno francés presentó medidas para reforzar la relación entre educación y ejército. El movimiento estudiantil inició un nuevo ciclo de huelgas contra estas medidas. En el Estado español el SE volvió a intentar capitalizar la lucha, pero en Hego Euskal Herria, la Coordinadora de Estudiantes surgida en el marco de este ciclo convocó la huelga un día más tarde, con proclamas propias, movilizando a más de 4.000 estudiantes en la manifestación nacional organizada en Bilbo. En Baiona también se movilizaron 4.000 estudiantes contra las medidas militaristas del estado francés.
En 1991 Ikasle Abertzaleak organizó su I Congreso teniendo ya 200 grupos y unos 2.200 militantes. El objetivo principal de este congreso era profundizar en la actividad práctica de la organización, y definen a la Euskal Eskola Nazionala (Escuela Nacional Vasca) como proyecto estratégico, aunque no tomó ese nombre hasta el III. Congreso. Asimismo, con el objetivo de reunir a estudiantes de diferentes perspectivas políticas, decidieron no adoptar una posición explícita respecto al debate político general, desarrollando así un discurso y una práctica que se limitaban principalmente al ámbito educativo.
En 1991 Ikasle Abertzaleak organizó su I Congreso teniendo ya 200 grupos y unos 2.200 militantes. El objetivo principal de este congreso era profundizar en la actividad práctica de la organización, y definen a la Euskal Eskola Nazionala (Escuela Nacional Vasca) como proyecto estratégico
En los años 90, en la UPV había un clima convulso de protesta por las condiciones precarias: falta de profesorado, malas condiciones laborales de los profesores asociados, becas escasas, ratios gigantes. Durante toda la década se llevaron a cabo numerosas huelgas y encierros, siendo el más destacado el encierro desalojado violentamente por la Ertzaintza en 1994 en la facultad de Bellas Artes de Leioa con la reivindicación por un profesorado euskaldún. Las movilizaciones contra el ataque policial se extendieron a las cuatro capitales de Hego Euskal Herria y, finalmente, la UPV contrató a 85 profesores vascos. En Iparralde también se produjeron movilizaciones a favor de la mejora de las condiciones de aprendizaje y, en octubre de 1998, casi 3.000 estudiantes tomaron las calles de Baiona y Maule.
Más allá de Ikasle Abertzaleak, salvo las asambleas de apoyo a los presos y los grupos de euskera, los movimientos y organizaciones creados espontáneamente hasta entonces ya habían desaparecido o iban camino de desaparecer. Sin una organización nacional que los sostuviera, los movimientos asamblearios espontáneos no lograban perdurar.
En esta época, además, la represión creció y la despolitización comenzó a prevalecer socialmente. Esto afectó a todos los ámbitos de la sociedad y la forma predominante que adoptó en el ámbito educativo fue la infantilización. La aprobación de la LOGSE reforzó, asimismo, esta tendencia, ya que, con la implantación de la ESO, se impulsó la conversión del alumnado en un sujeto infantil sin derechos. La dirección intentó expulsar a 200 estudiantes en Beasain y a 93 en Azpeitia a causa de participar en unas protestas; en 1990 la Ertzaintza entró por primera vez en la UPV contra los estudiantes que ocuparon el rectorado; en 1994 se aprobó en el Estado español un nuevo Decreto de Derechos y Deberes de los Estudiantes que limitaba y restringía los derechos del alumnado; ese mismo año la UPV abrió expedientes a algunos estudiantes por su labor política; y en 1997 el Gobierno de Nafarroa revocó el derecho de huelga por decreto, estableciendo que solo se autorizaría en bachillerato y por razones educativas.
En la década de los 90, la represión creció y la despolitización comenzó a prevalecer socialmente. Esto afectó a todos los ámbitos de la sociedad y la forma predominante que adoptó en el ámbito educativo fue la infantilización. La aprobación de la LOGSE reforzó, asimismo, esta tendencia, ya que, con la implantación de la ESO, se impulsó la conversión del alumnado en un sujeto infantil sin derecho
En este contexto y en víspera del II. Congreso, Ikasle Abertzaleak presenta la campaña Autoritarismoari kaña! (¡Caña al Autoritarismo!) contra los sucesos mencionados y el autoritarismo que se vivía en la educación. El 17 de noviembre de 1996 llamó a movilizarse y 10.000 estudiantes salieron a la calle en una de las movilizaciones más multitudinarias de los últimos años. En la universidad, la campaña se centró en tres luchas principales: contra la empresa de seguridad Protecsa, tras el desalojo de una acampada a favor de la insumisión; a favor de que la UPV suspendiera los expedientes abiertos a tres estudiantes; y en oposición al calendario establecido por la UPNA, que no tenía en cuenta la opinión del alumnado. Al hilo de esto último, en mayo de 1996 se movilizaron 1.500 estudiantes en la UPNA, logrando la retirada del calendario. En educación secundaria, se elaboró una Tabla Reivindicativa y llevaron a cabo numerosas iniciativas: en 1996 se movilizaron 1.500 alumnos en Portugalete para denunciar la situación que padecían en algunos centros de Ezkerraldea; en 1997, en Iruñea, 3.500 estudiantes salieron a la calle contra el decreto del Gobierno de Nafarroa que restringía los derechos de expresión y de huelga; y en 1998 y 1999 se desarrolló una campaña contra la infantilización en la ESO.
En resumen, la década de los 90 sirvió para que Ikasle Abertzaleak consolidara su actividad y se convirtiera en una organización referencial del movimiento estudiantil en Euskal Herria. Con el paso de los años la organización fue definiendo sus bases y líneas de trabajo, en una época marcada tanto por la represión como por la infantilización. Por un lado, la articulación del movimiento estudiantil en una organización y dentro de una estrategia común; por otro, el contexto represivo y despolitizado propiciaron un descenso de los ciclos espontáneos y masivos de movilización estudiantil durante aquella década. Sin embargo, Ikasle Abertzaleak salió reforzada de la lucha contra el autoritarismo y su III Congreso se abordó con la ambición de ahondar en nuevos frentes de lucha.
La década de los 90 se podría resumir de la siguiente manera: la articulación del movimiento estudiantil en una organización y dentro de una estrategia común; por otro, el contexto represivo y despolitizado propiciaron un descenso de los ciclos espontáneos y masivos de movilización estudiantil durante aquella década. Sin embargo, Ikasle Abertzaleak salió reforzada de la lucha contra el autoritarismo y su III Congreso se abordó con la ambición de ahondar en nuevos frentes de lucha.
2000: DÉCADA DE MOVILIZACIONES MASIVAS Y REPRESIÓN VIOLENTA
De la mano de la revitalización del movimiento estudiantil, el alumnado inició con entusiasmo la década del 2000. A partir de 1998, Ikasle Abertzaleak llevó a cabo numerosas luchas a favor del euskera, expandiéndose por las distintas comarcas y campus, y en el año 2000 presentó la campaña Ekin euskalduntzeari! (¡Impulsemos la euskaldunización!), con la que planteó una serie de reivindicaciones (el plan de euskaldunización de las FP, el desarrollo de las ramas vascas en la universidad, el currículum vasco...) y el 6 de abril organizó una huelga masiva de estudiantes, en la que participaron 115.000 personas.

En 2001 el Gobierno de España aprobó la ley universitaria LOU (Ley Orgánica de Universidades), contra la que Ikasle Abertzaleak organizó un sinfín de movilizaciones e iniciativas hasta 2003. En Leioa y la UPNA se produjeron numerosas detenciones a lo largo de esos años. También en la educación secundaria, se organizaron movilizaciones contra la ley de educación LOCE en 2002, con la participación de 15.000 estudiantes en las manifestaciones. Además, Ikasle Abertzaleak comenzó a organizarse en Ipar Euskal Herria; prueba de ello fue el acto de la Organización Nacional celebrado en Ezpeleta. En 2003 Ikasle Abertzaleak presentó en su IV Congreso la Euskal Ikasleen Eskubideen Karta (Carta de Los Derechos del Alumnado Vasco) con la intención de recoger las conclusiones y enseñanzas teóricas y prácticas de los últimos años. Este documento ofreció al alumnado una hoja de ruta a favor del derecho a estudiar en euskera y de los derechos políticos del estudiantado.
A través de una reforma tras otra, desde principios de la década, la universidad emprendió el camino hacia la privatización, que culminó con el proceso de Bolonia. Este buscaba la homogeneización de las universidades a nivel europeo, profundizando en un modelo universitario al servicio de la oligarquía europea. En el curso 2005-2006 comenzaron las movilizaciones contra este proceso en Euskal Herria y se constituyó el Foro Estudiantil Europeo para dar respuesta a la reforma, cuya primera edición se celebró en Bakaiku en 2006. En aquellos años se organizaron numerosas movilizaciones e iniciativas en torno a esta cuestión y, en este sentido, fue significativa la huelga estudiantil organizada por Ikasle Abertzaleak el 29 de marzo de 2007, en la que participó el 95% del alumnado de Euskal Herria. Hasta 2011 las huelgas, las recogidas masivas de firmas, los encierros, los días de lucha... Se sucedieron sin descanso, y el trabajo militante que se llevó a cabo fue enorme. No obstante, con el paso de los años se fueron implantando medidas que provenían de Europa y el alumnado no consiguió frenar el plan Bolonia. Esto supuso un duro golpe para el movimiento estudiantil y la desesperación se extendió por los centros educativos.
Asimismo, la década del 2000 fue una década de violenta represión en Euskal Herria por parte del Estado capitalista. En 1998, el Tribunal Supremo puso en marcha el macrosumario 18/98, liderado por el juez Baltasar Garzón, y bajo la proclama de “todo es ETA” se ilegalizaron numerosas organizaciones y periódicos, convirtiéndose en habituales los seguimientos, redadas, detenciones y torturas, entre otras prácticas represivas. En la universidad se prohibió la propaganda a favor de los presos, y se hicieron habituales las palizas por parte de los servicios de seguridad, así como las prohibiciones de diferentes iniciativas. En 2003, se llevó a cabo un encierro en Leioa en protesta por el cierre de Egunkaria y la UPV expulsó a 39 estudiantes. En la misma línea, 103 estudiantes que se movilizaron contra la LOU fueron llevados ante la Audiencia Nacional, alegando su vinculación con ETA. A partir de 2007, más de 200 jóvenes fueron juzgados bajo la excusa de su vinculación con Segi, y muchos de ellos acabaron en prisión. Este contexto condenó a la militancia y al trabajo político a centrarse casi exclusivamente en la denuncia de la represión.
Golpeados por la fuerte represión y debilitados por la batalla perdida contra Bolonia, el movimiento estudiantil e Ikasle Abertzaleak se encontraban en declive. La juventud politizada quedó sin referentes y el futuro se presentó incierto. En este contexto, y con motivo del 25. aniversario de la organización estudiantil, Ikasle Abertzaleak organizó el festival Azken Ikasle Dantza en 2013. Sin embargo, la dura situación que atravesaba la organización estudiantil, que se encontraba sin fuerzas, tuvo también su reflejo en el propio festival, ya que no se vendieron entradas suficientes y acabó siendo suspendido. La antigua dirección abandonó la organización con deudas económicas y en una situación desoladora. Fue entonces cuando llegaron a la organización una nueva dirección y generación de estudiantes, herederos del espíritu revolucionario y combativo de Ikasle Abertzaleak, que recogieron el testigo con ganas de lucha y debate.
Golpeados por la fuerte represión y debilitados por la batalla perdida contra Bolonia, el movimiento estudiantil e Ikasle Abertzaleak se encontraban en declive. La juventud politizada quedó sin referentes y el futuro se presentó incierto
LA GENERACIÓN DE ESTUDIANTES QUE DECIDIÓ ORGANIZARSE
La crisis comercial que estalló en 2008 puso en jaque a los Estados de bienestar occidentales. La quiebra de numerosos bancos y el aumento del endeudamiento de los estados con respecto al FMI (Fondo Monetario Internacional) dieron lugar a duras políticas de austeridad contra la clase trabajadora: la reforma laboral del PP, que abarataba los despidos, o los recortes en pensiones, prestaciones sociales y servicios públicos fueron ejemplos de ello. Sin embargo, la crisis recibió una gran respuesta social: aumentó la conflictividad en la calle y se sucedieron movilizaciones, huelgas generales y otras luchas. Las generaciones jóvenes se encontraron inseguras ante este nuevo escenario y frente a un futuro cada vez menos claro. A partir de entonces, y atravesada por la conciencia de clase, la pasión por la lucha comenzó a extenderse entre las nuevas generaciones.
Euskal Herria, en cambio, vivía la dura etapa represiva descrita anteriormente y se produjo un descenso en la movilización y la conflictividad a nivel de calle. En este contexto, la Izquierda Abertzale abandonó la lucha armada y emprendió un cambio de rumbo: puso en marcha el proceso de paz y un cambio de estrategia orientado a cerrar el ciclo político iniciado en la década de los sesenta. A través de dinámicas como Zutik Euskal Herria, la Izquierda Abertzale abandonó el horizonte socialista y revolucionario, profundizando en una vía interclasista, reformista e institucional. Fruto de este proceso fueron, entre otros, la creación en 2011 del partido institucional EH Bildu o, de la organización juvenil Ernai en 2013.
En este contexto de crisis y con las principales organizaciones juveniles de Euskal Herria desarticuladas, amplios sectores de la juventud se quedaron sin referentes y, ante la ausencia de espacios organizativos, numerosos jóvenes comenzaron a militar en sus centros educativos. Ikasle Abertzaleak, golpeado por la derrota frente al proceso Bolonia y por la falta de apoyo de las luchas en la calle, se encontraba en uno de sus momentos más bajos. No obstante, dos potentes núcleos, situados principalmente en Iruñerria y Gasteiz, mantuvieron viva la organización; prueba de ello fue el denominado martxo gorria (marzo rojo) en Iruñerria. La generación que estaba en la dirección cedió el testigo a la nueva generación, que comenzó a plantear debates impulsados por la perspectiva de clase y la curiosidad revolucionaria, dejando progresivamente atrás las reflexiones predominantemente reformistas de etapas anteriores.
En ese camino, emprendieron con determinación la organización del VI Congreso en 2011. Las principales conclusiones de dicho Congreso fueron que la organización debía ganar capacidad de análisis y generar planteamientos propios, así como que las luchas debían orientarse dentro de una estrategia definida, lo que hacía necesario elevar el nivel de formación de la militancia. Asimismo, cabe destacar el debate en torno a la propia definición de qué era Ikasle Abertzaleak: aunque se determinó que se trataba de una organización revolucionaria y de izquierdas, se decidió iniciar un proceso ideológico para concretar qué significaba exactamente esa definición. En este proceso se dieron numerosas reflexiones teóricas y se profundizó en el estudio del marxismo, con el objetivo de definir finalmente la organización como socialista. Este proceso marcó el inicio de lo que posteriormente serían las Eskola Kolektiboak (Escuelas Colectivas), que articularían el proceso de reflexión en torno a la estrategia.
Los militantes de Ikasle Abertzaleak emprendieron con determinación la organización del VI Congreso en 2011. Las principales conclusiones de dicho Congreso fueron que la organización debía ganar capacidad de análisis y generar planteamientos propios, así como que las luchas debían orientarse dentro de una estrategia definida, lo que hacía necesario elevar el nivel de formación de la militancia
En 2012, una vez finalizado el Congreso, la organización se coordinó con otras organizaciones estudiantiles y juveniles del Estado español y puso en marcha la campaña 11x12 contra las reformas educativas del PP, convocando una jornada de huelga el 11 de octubre de aquel año. En dicha huelga estudiantil más de 14.000 estudiantes se movilizaron en Euskal Herria, e Ikasle Abertzaleak se consolidó nuevamente como una organización nacional fuerte tras varios años de ralentización. En la misma línea, durante el curso 2013-2014, se desarrollaron movilizaciones estudiantiles en noviembre contra la denominada "educación capitalista" y se puso en marcha la dinámica Ikasle Eztanda en Bizkaia, culminando en una multitudinaria huelga estudiantil el 27 de marzo, bajo el lema Ekin geroa marrazteari, ekin euskal eskola nazionalari! (¡Construyamos el futuro, construyamos la escuela nacional vasca!), en oposición tanto a la LOMCE como al plan Heziberri2020. En el marco de esta dinámica, en febrero de aquel curso se organizó la primera Herri Unibertsitatea en el campus de Leioa, con el objetivo de crear un espacio de reflexión y formación para el alumnado, experiencia que el curso siguiente se extendió al resto de campus de Euskal Herria. El curso académico siguiente comenzó con una movilización nacional contra la reforma universitaria EU2015, organizada en Leioa, junto a diversas luchas en defensa del euskera (como la de la facultad de medicina de Leioa) y la creación de los Grupos de Apoyo a los Presos. Asimismo, en febrero de 2015 Ikasle Abertzaleak organizó una multitudinaria huelga estudiantil contra las reformas bajo el lema Erreformei planto, eraikuntzara salto! (¡Planto a las reformas, salto a la construcción!), en el marco de la dinámica Stop 3+2.
El curso 2015-2016 abrió un periodo de debate en el seno tanto del movimiento estudiantil y como del movimiento popular de Euskal Herria. El choque entre distintas posiciones en el panorama político se caracterizó por el Proceso Abian de la Izquierda Abertzale y el Proceso Bilgune desarrollado de la mano de Ikasle Abertzaleak.
RUPTURA O REFORMA
Tal y como se ha señalado, este curso comienza con un periodo de debate y reflexión tanto política como estratégica. El proceso Bilgune se puso en marcha en Ikasle Abertzaleak como continuación del proceso ideológico descrito anteriormente. A través de él, la militancia de la organización profundizó en el camino del marxismo y su principal consecuencia fue la definición oficial de Ikasle Abertzaleak como organización socialista revolucionaria. La Izquierda Aberzale, por su parte, reafirmándose en la vía institucional definida en Zutik Euskal Herria, puso en marcha el proceso Abian. En este marco, se concretó la denominada Euskal Bidea (Vía Vasca): se inició el camino de la bilateralidad, que abría la posibilidad de negociación con el Estado capitalista, y se rompió con el marco nacional previo, comenzando a actuar dentro de la división administrativa de los Estado español y francés. Estas decisiones abrieron un nuevo escenario de debate en sectores juveniles y en el movimiento popular, y quienes estaban en desacuerdo, total o parcialmente, con esta vía institucional elaboraron el documento Laugarren hanka (La cuarta pata), recuperando las tesis históricas del Movimiento de Liberacion Nacional Vasco y poniendo sobre la mesa la necesidad de un referente nacionalista revolucionario.
El curso 2015-2016 comienza con un periodo de debate y reflexión tanto política como estratégica. El proceso Bilgune se puso en marcha en Ikasle Abertzaleak como continuación del proceso ideológico descrito anteriormente. A través de él, la militancia de la organización profundizó en el camino del marxismo y su principal consecuencia fue la definición oficial de Ikasle Abertzaleak como organización socialista revolucionaria
Tomando como precedente los debates de los últimos años, se inició una reflexión estratégica y teórica entre las nuevas generaciones juveniles. El blog Borroka garaia da! fue el espacio de debate entre diferentes propuestas estratégicas, y la militancia seguía con interés lo que se debatía en él. Las tres propuestas principales eran las siguientes: la propuesta reformista que representaba la Izquierda Abertzale; la estrategia nacionalista revolucionaria que puso sobre la mesa Laugarren hanka; y la estrategia socialista revolucionaria que se fue consolidando en los debates que se dieron tanto en Ikasle Abertzaleak como en varias asambleas de jóvenes. Para esta última fueron importantes los artículos “Colectivismo y lucha de clases” o “De la cuestión nacional a la nación cuestionada” de Kolitza publicados en el citado blog.
Posteriormente, el Congreso de Sortu, LAB y Ernai tuvo como objetivo hacer suyas las conclusiones extraídas del proceso Abian. Sin embargo, además de la ponencia oficial Zirtaka, propuesta por la dirección, un sector de la organización presentó la ponencia Kantauri, con una nueva propuesta estratégica. La ponencia alternativa Kantauri se caracterizaba por la propuesta estratégica comunista, en la que se establecieron las primeras bases teóricas de la Ildo Sozialista (Línea Socialista): el sujeto de lucha pasó a ser la clase obrera y el proletariado; con el objetivo de superar el etapismo, se reivindicó el Estado socialista vasco, apartando al Estado burgués vasco de los objetivos estratégicos; y se subrayó la necesidad de una independencia de clase ideológica, política y organizativa.
En aquel contexto de debate, el trabajo político del movimiento estudiantil no cesó. En febrero de 2016 se organizó el foro internacional Forum to Fight en Laudio, con el objetivo de unificar la lucha contra las reformas que se estaban dando a nivel europeo, y el 17 de marzo una multitudinaria huelga estudiantil paralizó los centros educativos de Euskal Herria bajo el lema “Apurtu eta eraiki!” (¡Rompe y construye!). Ese mismo mes, la policía desalojó la Herri Unibertsitatea de San Mamés y se organizaron varias movilizaciones en distintas universidades contra las fuerzas policiales y a favor de las libertades políticas, las cuales se prolongaron hasta finales de curso.
Las elecciones al rectorado de la UPV llegaron en noviembre de 2016, en un contexto atravesado por el asalto a las libertades políticas que se estaba dando en la universidad y los debates estratégicos que se estaba llevando a cabo a un nivel más general. El movimiento estudiantil lanzó un llamamiento a la abstención a través de una rueda de prensa masiva con el objetivo de denunciar a la UPV como institución. Bajo el lema “Ikasle borrokaz gurea eraiki!” (¡Construyamos lo nuestro mediante la lucha estudiantil!), los estudiantes convocaron una manifestación nacional en Leioa para el 24 de noviembre, día de las elecciones, reivindicando que “el problema no es un rector u otro, sino el modelo universitario y el sistema de dominación”.
La Izquierda Abertzale no pudo presentar candidatura, pero, siendo la universidad uno de los pilares de su objetivo estratégico, le resultó incómodo que la organización estudiantil, que hasta entonces formaba parte de su movimiento, impulsara este tipo de reivindicaciones. Intentó frenar la movilización a través de diferentes medios, pero Ikasle Abertzaleak y los sectores que no se sumaban a la propuesta reformista siguieron adelante y, finalmente, un día antes, Ernai también llamó a movilizarse, impulsado por la militancia de base de la organización juvenil. El campus de Leioa fue tomado el 24 de noviembre por una multitudinaria movilización que culminó con cargas policiales.
Este día supuso un punto de inflexión en la relación entre Ikasle Abertzaleak y la Izquierda Abertzale. A partir de ese momento, la organización estudiantil se fue distanciando notablemente de la Izquierda Abertzale como consecuencia de su propuesta revolucionaria. En este sentido, en las jornadas Gazteraiki, organizadas en diciembre por el movimiento juvenil en Barañain, Ikasle Abertzaleak presentó la Euskal Unibertsitate Komunista (Universidad Comunista Vasca) como proyecto estratégico.
El 24 de noviembre de 2016 supuso un punto de inflexión en la relación entre Ikasle Abertzaleak y la Izquierda Abertzale. A partir de ese momento, la organización estudiantil se fue distanciando notablemente de la Izquierda Abertzale como consecuencia de su propuesta revolucionaria
A la vista del precedente que dejaron los acontecimientos de noviembre, la Izquierda Abertzale comenzó a intentar intervenir en Ikasle Abertzaleak para que la organización estudiantil se acercara a su orientación. De ese modo, Ernai creó la figura de “responsable de educación” y la incorporó a la dirección de Ikasle Abertzaleak, bajo la excusa de la coordinación, pero con el objetivo de acceder a información sobre la organización. Asimismo, desde Ernai comenzaron a crear marcos B en la universidad, marcos paralelos formados por militantes de la organización juvenil, tratando de satisfacer la necesidad de un agente político que respondiera a las necesidades de la Izquierda Abertzale en el ámbito educativo, al considerar que Ikasle Abertzaleak no lo hacía. También en la educación secundaria, de un día para otro y sin haber comunicado nada previamente, todos los grupos locales de Bizkaia presentaron una dinámica paralela Ikasleok Zorrotz, que serviría de precedente a la organización estudiantil Ikama (Ikasleria Martxan), que actualmente actúa dentro de la estrategia reformista de Izquierda Abertzale. Ikasle Abertzaleak mantuvo su autonomía y dejó de alimentar el proyecto de la Izquierda Abertzale. A modo de ejemplo, a raíz de las elecciones europeas, Ikasle Abertzaleak se negó a poner propaganda de EH Bildu. Con el año 2017 llegó el II Congreso de Ernai, en el que se presentaron la ponencia oficial Zirtaka y la ponencia alternativa Kantauri, anteriormente expuestas. No obstante, la dirección de la organización juvenil prohibió la presentación de esta segunda ponencia. En cuanto a la actitud respecto a Ikasle Abertzaleak, Kantauri le reconocía la referencia estratégica en el movimiento educativo y la necesidad de crear líneas de colaboración con la organización estudiantil; al contrario, Zirtaka afirmaba que Ikasle Abertzaleak ponía trabas a la estrategia y funciones de la Izquierda Abertzale, por lo que era necesario realizar “adaptaciones”.
Marcada por esta época de tensión, en febrero se celebró la primera Herri Unibertsitate Nazionala en el campus de San Mamés. Allí se dieron a conocer las bases de la estrategia socialista revolucionaria desarrollada en los últimos años en las Eskola Kolektiboak de Ikasle Abertzaleak, en las diferentes asambleas juveniles y a través de la ponencia Kantauri. Sin embargo, por orden de la UPV, la Ertzaintza desalojó el acto, identificando a 203 estudiantes que subieron al tejado, y no se pudo llevar a cabo la iniciativa hasta su final. Con el objetivo de responder a la represión de los últimos meses, se organizó en Iruñea una manifestación nacional bajo la reivindicación “Errepresioari Autodefentsa” (“Ante la represión, autodefensa”), y esta también sufrió una respuesta represiva.
En enero de 2018, la Izquierda Abertzale inició la mencionada dinámica Ikasleok Zorrotz en la educación secundaria, en la que varios miembros de la Izquierda Abertzale escribieron una carta contra Ikasle Abertzaleak bajo el título “Gora ikasle mugimendua” (Viva el movimiento estudiantil). Ante esto, varios ex militantes de Ikasle Abertzaleak realizaron una comparecencia en la que reafirmaron la legitimidad de las actuaciones, objetivos y principios de la organización. Asimismo, el robo de la sede de Ikasle Abertzaleak en Bilbo supuso un punto de inflexión en este contexto agresivo: la Izquierda Abertzale, mediante artimañas, modificó los estatutos de la sede, que históricamente pertenecía a la organización estudiantil, y cambió la cerradura de la puerta. Además, pancartas en las que se podía leer “Egoitza ikasleona da” (La sede pertenece al alumnado), elaboradas por Ikasle Abertzaleak para denunciar el caso, aparecieron quemadas por toda Euskal Herria. Finalmente, a pesar de los ataques, Ikasle Abertzaleak recuperó la sede en noviembre del año siguiente.
En este contexto, en octubre de 2018, Ernai declaró oficialmente en una rueda de prensa en Ibaeta que rompía relaciones con Ikasle Abertzaleak y afirmó que, una vez “rotos los consensos”, empezaría a organizarse en la universidad. A pesar de los obstáculos y de las tensiones, Ikasle Abertzaleak presentó el VII Congreso en abril de 2019. A partir del proceso ideológico iniciado en el congreso anterior, la militancia de la organización mantuvo durante una larga década un compromiso y una voluntad de formación, reflexión y debate. El proceso Bilgune, las Eskola Kolektiboak, las Herri Unibertsitateak y el movimiento popular fueron espacios para el debate estratégico, y el resultado fue la ponencia Errainu. Esta VII ponencia de la organización estudiantil estableció como objetivo estratégico el Estado Socialista Vasco, rompiendo oficialmente con la estrategia y el proyecto de la Izquierda Abertzale e iniciando el camino del Movimiento Socialista. Una vez fijados los objetivos estratégicos, Ikasle Abertzaleak definió los tres ejes principales de su práctica: neutralizar las instituciones educativas burguesas, alimentar el proceso socialista e impulsar la Escuela Nacional Vasca. A través de este congreso, la organización, que contaba con una trayectoria de 31 años, asumió una nueva hoja de ruta estratégica que trascendía el ámbito estudiantil, dando una forma actualizada a su carácter revolucionario originario, concretamente a la estrategia socialista revolucionaria.
A través del VII Congreso, la organización, que contaba con una trayectoria de 31 años, asumió una nueva hoja de ruta estratégica que trascendía el ámbito estudiantil, dando una forma actualizada a su carácter revolucionario originario, concretamente a la estrategia socialista revolucionaria
EDUCADOS EN LA LUCHA
De la mano de la nueva hoja de ruta establecida por la ponencia Errainu, nació Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) en febrero de 2019, y en junio Ikasle Abertzaleak y GKS reunieron a cientos de jóvenes en Azpeitia, en el Euskal Herriko Gazte Sozialiston Topagunea (Encuentro de jóvenes socialistas de Euskal Herria), con el objetivo de fortalecer la comunidad política y alimentar el proyecto comunista. Estos hechos abrieron paso a lo que, posteriormente, sería el Movimiento Socialista.
En cuanto al movimiento estudiantil, a lo largo de 2019 Ikasle Abertzaleak e Ikasle Autodefentsa Sareak (Redes de Autodefensa Estudiantil) movilizaron a cientos de estudiantes de distintos puntos de Euskal Herria a través de los Baterajotze Nazionalak (Unificaciones Nacionales), contra la instalación de cámaras en el colegio Eunate de Iruñerria o a favor del cambio de los criterios de evaluación en el centro Orixe en Tolosaldea, entre otros conflictos. En esta misma línea, en marzo nació Unibertsitateko Indar Batasuna (UIB), con el objetivo de defender los intereses de la clase trabajadora en la universidad, y se convocó una manifestación nacional el 11 de noviembre bajo el lema "12.2 aldatu!" en Gasteiz. Sin embargo, la confrontación política y el fuerte acoso por parte de los equipos directivos en la educación secundaria (por ejemplo, en Iruñerria, donde los equipos directivos se coordinaron para atacar a las Ikasleon Autodefentsa Sareak) supusieron un cierto retroceso en el movimiento estudiantil. El confinamiento derivado de la pandemia también fue un duro golpe en este sentido, y la huelga estudiantil convocada en marzo de 2020 tuvo que ser desconvocada.
Por el contrario, en septiembre de aquel año, dos semanas después del inicio del curso escolar, Ikasle Abertzaleak movilizó a miles de estudiantes en Euskal Herria bajo el lema “Ondorioak ez ditzala langile klaseak ordaindu!” (¡Que las consecuencias no las pague la clase trabajadora!). En octubre se creó la plataforma nacional de las Ikasle Autoderentsa Sareak, IKAS, concebida como una herramienta para hacer frente a la dura realidad que viven cotidianamente los estudiantes trabajadores en los centros educativos. Asimismo, el Movimiento Socialista experimentó un rápido crecimiento en pocos meses: GKS organizó sus primeras movilizaciones; ITAIA comenzó a actuar como organización de mujeres socialistas y se movilizó por primera vez con motivo del 25 de noviembre; y se presentó el primer Kontseilu Sozialista local de Iruñerria.
Debido al contexto marcado por la crisis capitalista, reforzada por la pandemia, durante el curso 2020-2021 se aprobaron la LOSU (en la universidad), la LOMLOE (en secundaria) y el plan de Formación Profesional. Ikasle Abertzaleak denunció que estas reformas educativas, aunque fueron aceptadas y presentadas como avance por el gobierno progresista español, respondían en realidad a la necesidad de adaptar el sistema educativo al nuevo ciclo económico. En este marco, la organización movilizó a miles de estudiantes los días 24 de marzo y 27 de octubre de 2022, planteando la necesidad del sistema educativo socialista frente a las reformas educativas.
Debido al contexto marcado por la crisis capitalista, reforzada por la pandemia, durante el curso 2020-2021 se aprobaron la LOSU (en la universidad), la LOMLOE (en secundaria) y el plan de Formación Profesional. En este marco, la organización movilizó a miles de estudiantes los días 24 de marzo y 27 de octubre de 2022, planteando la necesidad del sistema educativo socialista frente a las reformas educativas
No obstante, los cursos posteriores a la pandemia han sido para el movimiento estudiantil periodos marcados por una intensa represión. Por un lado, se ha puesto de manifiesto el carácter policial de la UPV: en noviembre de 2021, UIB denunció que, tras la ocupación de un aula en el campus de Ibaeta y su posterior desalojo policial, la organización recibió multas por un valor de 20.000 euros; 34 estudiantes fueron detenidos por la Ertzaintza en el campus de Gasteiz con motivo de la huelga del 24 de marzo de 2022 y, posteriormente, fueron amenazados con expedientes por la UPV; y en febrero de 2024, el rectorado envió a la policía al campus de Gasteiz a desalojar a la Herri Unibertsitate Nazionala. También en la educación media, los equipos directivos han puesto en marcha campañas de criminalización e infantilización contra el alumnado organizado siendo habituales los partes disciplinarios, las expulsiones o las llamadas a la policía, como en Iruñea o Bilbo. El alumnado, por su parte, ha respondido con firmeza y determinación a la represión, impulsando numerosas luchas, movilizaciones e iniciativas en defensa de las libertades políticas del alumnado trabajador.
Desde entonces, Ikasle Abertzaleak ha trasladado a los centros educativos numerosas cuestiones sociales que han adquirido gran relevancia política a nivel general. Entre ellas, la lucha a favor de la resistencia palestina y contra el Estado terrorista de Israel ha ocupado un lugar central durante los dos últimos cursos: se han llevado a cabo numerosas concentraciones y manifestaciones en decenas de colegios y campus; acampadas en las universidades y encierros en Iruñerria en mayo de 2024; así como asambleas, conferencias y talleres para tratar el tema en numerosos centros educativos. En esta misma línea, cabe destacar la huelga estudiantil organizada el 2 de octubre de 2025, en la que IA movilizó a más de 7.500 estudiantes, convirtiéndose en una de las movilizaciones estudiantiles más multitudinarias de los últimos cursos en Euskal Herria. Asimismo, en los últimos cursos el alumnado ha tomado también la primera línea en la lucha contra el auge reaccionario que se está produciendo en la sociedad. El curso 2024-2025 dejó varios ejemplos de ello: el alumnado expulsó a dos profesores fascistas en los campus de Leioa y Gasteiz; en Iruñerria expulsó también a tres profesores agresores de sus centros; y miles de estudiantes fueron movilizados por Ikasle Abertzaleak en contra del fascismo en las movilizaciones nacionales de GKS del 25 de enero de 2025 y en la huelga estudiantil del 13 de marzo.
Del mismo modo, cabe mencionar las múltiples luchas e iniciativas impulsadas por el movimiento estudiantil en defensa de los intereses del alumnado trabajador: a favor de la universidad gratuita, contra la nueva ley de Formación Profesional, en defensa de la organización de las Herri Unibertsitateak o mediante la creación de asambleas de estudiantes en los centros escolares para hacer frente a su realidad cotidiana. En definitiva, durante los últimos cursos Ikasle Abertzaleak se ha consolidado también como un espacio de politización de cientos de estudiantes y de organización de nuevas generaciones en el camino de la estrategia socialista, demostrando a través de su práctica diaria la vigencia del proyecto comunista, fruto de todos los debates desarrollados a lo largo de la década anterior.
En definitiva, durante los últimos cursos Ikasle Abertzaleak se ha consolidado también como un espacio de politización de cientos de estudiantes y de organización de nuevas generaciones en el camino de la estrategia socialista, demostrando a través de su práctica diaria la vigencia del proyecto comunista, fruto de todos los debates desarrollados a lo largo de la década anterior
SOMOS SEMILLAS DE REVOLUCIÓN: ORGANIZACIÓN ESTUDIANTIL SOCIALISTA DE EUSKAL HERRIA
Tomando el testigo de las generaciones anteriores, hemos actualizado y desarrollado una propuesta estratégica y organizativa a partir de las enseñanzas acumuladas a lo largo de su trayectoria. El 29 de noviembre de 2025, tras meses de debates y reflexiones, 500 militantes y 200 exmilitantes nos reunimos en Iruñerria para celebrar el cierre del VIII Congreso de la organización histórica Ikasle Abertzaleak. En dicho congreso, nos reafirmamos en el compromiso con la estrategia socialista adoptada en el Congreso VII y, en coherencia con ello, hemos decidido cambiar el nombre a la organización por consenso total. De este modo, daremos continuidad a los 37 años de recorrido bajo el nombre de Euskal Herriko Ikasle Antolakunde Sozialista (IAS).

IAS aspira a ser una organización al servicio de los intereses del alumnado trabajador. Por un lado, impulsando dinámicas y luchas en defensa de sus condiciones de vida y estudio. Rompiendo con el modelo educativo que reproduce las dinámicas del capitalismo y organizándonos de forma independiente a este, debemos luchar por la mejora de las condiciones de aprendizaje en los centros educativos y los campus, así como por la defensa de los derechos políticos. Por otro lado, frente a un sistema educativo que pretende alejar al alumnado trabajador del contexto político, debemos convertir los espacios educativos en espacios de lucha y politización. Tal y como ha hecho históricamente el movimiento estudiantil en Euskal Herria, ahora nos toca a nosotros y nosotras trasladar las principales cuestiones sociales al ámbito educativo y situarnos en primera línea en su defensa. En este sentido, frente al nuevo fascismo que se está extendiendo en los últimos años impulsado por la oligarquía europea y legitimado por los dirigentes políticos, debemos transformar los centros educativos en trincheras antifascistas. Tenemos que difundir valores antifascistas entre la juventud y convertirnos en un agente activo frente al auge reaccionario que se está dando en la sociedad. Del mismo modo, nos reafirmamos en la lucha histórica de la clase trabajadora de Euskal Herria y seguiremos luchando en el camino de la autodeterminación y de la construcción del Estado Socialista Vasco.
Ikasle Abertzaleak cargó durante décadas con buena parte de la historia del movimiento estudiantil en Euskal Herria, y hoy, bajo una nueva denominación, la Organización Estudiantil Socialista recoge el testigo de la lucha de las generaciones anteriores. Como hemos hecho desde nuestros orígenes, seguiremos aportando a la revolución desde la educación. Seguiremos organizando y combatiendo, con humildad, honestidad y plena determinación, por la construcción de un movimiento estudiantil revolucionario y fuerte, que sea capaz de responder a la realidad del alumnado obrero, con el Sistema Educativo Socialista como horizonte estratégico
El recorrido de la organización estudiantil ha estado marcado por la lucha, el debate y la organización. Ikasle Abertzaleak cargó durante décadas con buena parte de la historia del movimiento estudiantil en Euskal Herria, y hoy, bajo una nueva denominación, la Organización Estudiantil Socialista recoge el testigo de la lucha de las generaciones anteriores. Como hemos hecho desde nuestros orígenes, seguiremos aportando a la revolución desde la educación. Seguiremos organizando y combatiendo, con humildad, honestidad y plena determinación, por la construcción de un movimiento estudiantil revolucionario y fuerte, que sea capaz de responder a la realidad del alumnado obrero, con el Sistema Educativo Socialista como horizonte estratégico.